¿De paseo por Londres? ¡Qué suerte! Ve a la abadía de Westminster, es una maravilla. Es uno de los edificios religiosos más célebres del mundo, y definitivamente el más importante y lleno de simbolismo para el Reino Unido. Si quieres saber quién está enterrado en esta abadía gótica, sigue leyendo.

Aunque Westminster se asocia más a coronaciones y bodas reales, es también el lugar de descanso final de miles de personas (más de 3,300 dice Wikipedia), desde monarcas y reinas consortes hasta poetas, científicos y políticos; una verdadera colección de ilustres difuntos, y además hay placas que conmemoran a personas que aunque no estén enterrados ahí, forman parte de la psique británica, como Lady Di o las hermanas Brontë. Es como el Paseo de la fama en Los Ángeles, pero con tumbas y vitrales de colores.

Así que aquí te va una pequeña selección de nuestros ilustres muertos predilectos:

  • Isabel I (la de Shakespeare)
  • Sir Isaac Newton (el de la manzana)
  • El doctor Livingston (el de “el doctor Livingston, supongo”)
  • Kipling (el de Mowgli)
  • El soldado desconocido (el de todas las malditas guerras)
  • Y otros cuantos más…
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Eduardo el Confesor

Eduardo el Confesor fue uno de los últimos reyes anglosajones de Inglaterra antes de que entraran los normandos a reinar. Él fue responsable de la reconstrucción de la abadía de Westminster durante su reinado entre 1042 y 1066. Tras una infancia turbulenta en la que Inglaterra fue objeto de incursiones e invasiones vikingas, Eduardo pasó 25 años en el exilio, hasta que fue recibido como rey. Fue el primer anglosajón y el único rey de Inglaterra en ser canonizado, en 1161. Desde Eduardo el Confesor hasta Jorge II, la mayoría de los reyes y reinas fueron enterrados aquí.

Eduardo V

El pobre Eduardo V fue nombrado rey de Inglaterra con tan solo 12 años, cuando murió su padre en 1483. Nunca fue coronado y solo reinó durante 86 días antes de que su tío Ricardo III se hiciera con el trono y los enviara a él y a su hermano a la Torre de Londres. Se les recordaría para siempre como “Los Príncipes de la Torre” tras desaparecer en 1483. El destino de los dos niños sigue siendo un misterio, pero se cree que fueron asesinados por orden de Ricardo II.

En 1674 se descubrieron unos huesos de infantes en una escalera de la Torre y el rey Carlos II los colocó en la Abadía de Westminster. Sin embargo, nunca se ha demostrado que los huesos pertenecieran a los príncipes.

Ana de Cleves

La desafortunada cuarta esposa de Enrique VIII, Ana de Cleves solo estuvo casada durante 6 meses antes de que el matrimonio fuera anulado. Originaria de Dusseldorf, la acarrearon para una boda concertada por motivos políticos en 1540. Sin nunca haberla visto más que en los retratos que encargó a Hans Holbein, a Enrique no le gustó la versión “física” de Ana. Después de la anulación del matrimonio, se la llamó “la querida hermana del rey” y acabó sobreviviendo a todas las demás esposas de Enrique VIII. Falleció en 1557, y es la única esposa de Enrique VIII que está enterrada en la abadía. Su tumba es un poco difícil de encontrar.

 

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Isabel I

Definitivamente uno de los personajes más célebres de la abadía. Isabel I fue la hija de Enrique VIII y Ana Bolena. Su reinado, conocido como la era isabelina, se caracterizó entre otras cosas por una explosión de creatividad en la poesía, el teatro y la música, así como por la exploración y colonización del nuevo mundo, con dramaturgos como Shakespeare y Christopher Marlowe llenando los primeros teatros de Londres, y exploradores como Francis Drake y Walter Raleigh navegando por los siete mares. La reina Isabel I nunca se casó ni tuvo hijos y murió tras 44 años en el trono, en 1603. Comparte su tumba con su hermanastra María I.

Isaac Newton

Considerado uno de los científicos más influyentes de todos los tiempos, Isaac Newton fue un físico y matemático conocido por sus trabajos sobre las leyes de la gravitación, la mecánica clásica, el cálculo, el movimiento planetario y la óptica, entre otros grandes logros. Fue nombrado presidente de la Royal Society y caballero por la reina Ana en 1705. Los restos mortales de Stephen Hawking se encuentran no muy lejos de los de él.

 

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Charles Darwin

Naturalista y geólogo, Darwin es mundialmente conocido por su contribución a la ciencia de la evolución y la publicación de El origen de las especies, donde introdujo el proceso de selección natural y la revolucionaria idea de que los seres humanos descendemos del mismo ancestro que los simios, y todos los seres vivos de un ancestro común.  

David Livingstone

Famoso por su exploración de África y su infame encuentro con Henry Morton Stanley que introdujo la cita “Dr. Livingstone, supongo”, David Livingstone fue un explorador, misionero y uno de los individuos más prolíficos de la Gran Bretaña victoriana. Procedente de la clase trabajadora, no sólo descubrió las fuentes del río Nilo, sino que también hizo una cruzada por la abolición de la esclavitud. Murió en 1873 en Zambia, donde está enterrado su corazón.

Charles Dickens

Uno de los escritores ingleses más queridos de todos los tiempos, gran creador de personajes que han pasado a formar parte de la imaginación de todos como David Copperfield y Oliver Twist, Charles Dickens es sinónimo de la época victoriana. A lo largo de su vida, escribió novelas, novelas cortas, cuentos, artículos, dio conferencias y realizó campañas en favor de la educación y los derechos de los niños.

 

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Dr. Samuel Johnson

Es el célebre autor del Diccionario de la lengua inglesa, publicado en 1755 tras 9 años de trabajo. Dr. Samuel Johnson fue uno de los escritores más influyentes del siglo XVIII. Su diccionario fue considerado el predominante hasta la introducción del Oxford English Dictionary 150 años después.

Geoffrey Chaucer

El padre de la literatura inglesa fue el primer poeta en ser enterrado en la abadía de Westminster, en una parte del recinto que hoy se conoce como el Rincón del Poeta. Cualquiera que haya estudiado literatura inglesa estará familiarizado con su obra más famosa, los Cuentos de Canterbury. En uno de ellos, “La esposa de Bath”, por fin se dio respuesta a la apremiante pregunta: ¿qué quieren las mujeres?

Rudyard Kipling

Otro icono literario enterrado en el Rincón del Poeta es el autor de El libro de la selva, Rudyard Kipling. Nacido en la India en la época en la que los británicos seguían tomando té por allá, Rudyard fue uno de los principales innovadores de los relatos cortos y sus libros para niños siguen siendo leídos hoy en día.

 

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Laurence Olivier

Quizá uno de los actores más famosos del mundo, Laurence Olivier dominó los escenarios británicos de mediados del siglo XX e interpretó más de 50 papeles en el cine. Trabajó estrechamente con Noel Coward y Ralph Richardson. Fue codirector del teatro Old Vic. Dirigió y protagonizó junto a Marilyn Monroe El príncipe y la corista y estuvo casado con la actriz Vivien Leigh durante 20 años.

A lo largo de su vida, recibió el título de caballero y la Orden del Mérito, así como numerosos premios de interpretación, incluidos cuatro premios de la Academia. El auditorio más grande del National Theatre lleva su nombre y cada año se le rinde homenaje con los premios Laurence Olivier. Una verdadera leyenda de la interpretación

Aphra Behn

Virginia Woolf escribió en Una habitación propia: “Todas las mujeres juntas deberían dejar flores sobre la tumba de Aphra Behn en la abadía de Westminster. Fue por ella que ganamos el derecho a decir lo que pensamos”. Aunque la historia contada por el patriarcado se ha encargado de que casi la olvidemos, Aphra fue una famosa dramaturga, poeta y traductora británica del siglo XVII. Fue una de las primeras mujeres inglesas en ganarse la vida con la escritura y se convirtió en una leyenda al romper esas barreras culturales. Y no sólo eso, ¡también fue contratada por Carlos II como espía!

El soldado desconocido

Un soldado británico no identificado, fallecido durante la Primera Guerra Mundial, representa a los miles de personas que dejaron su vida en el campo de batalla. Se exhumaron seis cuerpos de varios campos de batalla, y se colocaron en ataúdes sin nombre antes de seleccionar uno para enterrarlo en la Abadía de Westminster. Hay muchas tumbas en el suelo de este templo, pero ésta es la única que no se puede pisar.

 

Y esto es nada más una muestra pequeña de todas las historias que siguen vivas en la memoria de las viejas piedras de la abadía de Westminster, a un lado del Támesis. Aparta un par de horas para perderte entre ellas.

La visita a la abadía de Westminster forma parte de los monumentos y atracciones asociados al London Pass de Go City, la mejor manera de aprovechar tu viaje a Londres (¡y de ahorrar unas cuantas libras en el precio combinado de las entradas!).

 

 

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