Los imprescindibles del Museo Británico

El British Museum (Museo Británico) es uno de esos museos en los que te puedes pasar el día entero y salir con la sensación de que no has visto ni una décima parte de su mastodóntica colección. Y por lo tanto es uno de esos sitios a los que siempre merece la pena volver. Fundado en 1753, el Museo Británico es uno de los museos más populares de Londres.

¿Qué ofrece el Museo Británico? ¿Impresionante arquitectura? Sí. ¿Asombrosas exposiciones? También. ¿Una extraordinaria colección de más de ocho millones de objetos que abarcan dos millones de años de historia de la humanidad? Por supuesto. Además, este fascinante museo cuenta con algunos de los objetos históricos más famosos del mundo. Entendemos que esta descripción puede resultar ligeramente abrumadora, ¡pero no temas! Te hemos preparado una lista con las diez piezas imprescindibles del Museo Británico para que tú solo tengas que preocuparte de disfrutar de la visita.

Nuestra selección incluye:

  • Piedra Rosetta
  • Momia de Katebet
  • Relieves asirios
  • Frisos del Partenón de Atenas
  • Ajedrez de la isla de Lewis
  • Armadura samurái japonesa
  • Moai de la Isla de Pascua
  • Cabeza del faraón Amenhotep III
  • Tesoro del Oxus
  • Yelmo de Sutton Hoo

1. Piedra Rosetta

La Piedra Rosetta es la pieza más famosa que verás en el Museo Británico, o al menos la más visitada de la colección. Se trata de una tablilla de piedra tallada en la que puede leerse un decreto del año 196 a. C. en tres idiomas diferentes: en la parte superior, en jeroglíficos egipcios; en la parte intermedia, en demótico (una escritura egipcia más moderna que los jeroglíficos), y en la parte, inferior en griego antiguo. Gracias a eso, la famosa Piedra Rosetta se convirtió en una pieza clave a la hora de descifrar los misteriosos jeroglíficos egipcios. La piedra fue descubierta por soldados franceses en 1799 y, más adelante, pasó a manos británicas. (Sala 1)

2. Momia de Katebet

Otro de los atractivos principales del Museo Británico son sus salas repletas de momias asombrosamente conservadas. Y quizá la más impresionante de todas ellas sea la de Katebet, cantante del dios Amón. Envuelta en lino y con una llamativa máscara dorada, la pieza se remonta nada menos que al año 1300 a. C. En la misma sala, se encuentra también otra momia de mujer, posiblemente también sacerdotisa de Amón Ra, apodada como la "momia de la mala suerte" (The Unlucky Mummy) porque a ella se le atribuyen multitud de desgracias, ¡incluido el hundimiento del Titanic! Pero bueno, eso ya son leyendas que no tenemos por qué creernos, ¿verdad? (Sala 63)

3. Relieves asirios de la cacería del león

Las impresionantes tablillas de bajorrelieves asirios de cacerías de leones del palacio real de Asurbanipal en Nínive es otra de las joyas imprescindibles que todo el mundo debería ver en el Museo Británico. Descubiertas en 1853 por el arqueólogo asirio Homuzd Rassam, las asombrosas representaciones son inquietantemente realistas y un innegable testimonio de la genialidad artística del pueblo Asirio. También en la zona de Oriente Medio, se encuentran los imponentes leones alados con cabeza humana, que te darán una idea del poderío del imperio Asirio es su época de esplendor. (Sala 10 y sala 6a)

4. Frisos del Partenón de Atenas

Los llamados mármoles de Elgin (Elgin Marbles) incluyen estatuas procedentes de los frontones, las metopas y el friso del Partenón de Atenas. El hecho de que se encuentren en el Museo Británico no es un hecho carente de polémica y es fuente de desacuerdo entre el gobierno británico y el griego. Pero polémicas aparte, estos maravillosos relieves y esculturas del siglo V a. C. son de una belleza que quita el aliento, así que te recomendamos que no te los pierdas bajo ningún concepto. (Sala 18)

5. Ajedrez de la isla de Lewis

Imagen propiedad del Museo Británico

Esta increíble colección de piezas de ajedrez, descubierta en 1831, está tallada principalmente en marfil de morsa y diente de ballena. Las estatuillas representan con maravilloso detalle a las diferentes piezas del juego, como el rey, la reina, los alfiles, etc., y datan de alrededor del año 1200 d.C. Se descubrieron en Escocia, frente a la isla de Lewis, antiguamente parte del Reino de Noruega. Se cree que pertenecieron a un mercader que viajaba entre Dublín y Noruega. (Sala 40)

6. Armadura de samurái

Esta llamativa armadura de samurái, guerreros de élite en Japón desde el siglo XII hasta el XIX, está compuesta por varias piezas procedentes de diferentes épocas. Entre ellas, una coraza a prueba de balas del siglo XVI y elaboradas piezas para el cuello y las piernas del siglo XVIII. Acompaña a la armadura un imponente casco y el arma típica de los samuráis: la katana. (Sala 93)

7. Moai Hoa Hakananai'a

Imagen propiedad del Museo Británico

Esta hermosa estatua forma parte del legado de una tradición ya desaparecida, se conoce como moai Hoa Hakananai'a (amigo perdido u oculto) y proviene de la Isla de Pascua. Estas esculturas se construían para honrar a los antepasados sagrados. La pieza llegó a Gran Bretaña en 1868. Fíjate bien en los detalles, ya que esta fascinante estatua de basalto presenta tallas de pájaros y anillos en parte de la espalda. Sin duda, una de las mejores cosas que se pueden ver en el Museo Británico.

8. Cabeza colosal del faraón Amenhotep III

Esta escultura de granito rojo fue uno de los muchos encargos del faraón Amenhotep III (o Amenofis III). Solo la cabeza pesa unos increíbles 3600 kilos. Quién sabe cuánto pesaría en su día la estatua completa. Descubierta en el Templo de Mut, fue adquirida por el arqueólogo británico Henry Salt en un almacén de El Cairo. Se cree que el rostro, originalmente de Amenhotep III, fue retocado después para que se asemejara al faraón Ramsés II. (Sala 4)

9. Tesoro del Oxus

Estas delicadas reliquias persas se fabricaron entre el año 500 y el 400 a.C., y siguen impresionando miles de años después. El Museo Británico alberga una de las colecciones de oro aqueménida más importantes del planeta. El tesoro del Oxus, integrado por miniaturas de carros de caballos, sellos, brazaletes, anillos, monedas, jarras y objetos personales, no solo destaca por su belleza y maestría, también ha sido crucial en la investigación del arte de la orfebrería aqueménida. (Sala 52)

10. Yelmo de Sutton Hoo

Imagen propiedad del Museo Británico

Este yelmo anglosajón fue descubierto en un barco funerario altomedieval de Sutton Hoo, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Gran Bretaña. Se cree que formaba parte de la colección de un rey o un noble de la zona. La restauración del yelmo fue realmente complicada, ya que la pieza se había hecho añicos. Sin embargo, consiguió reconstruirse para finalmente revelar su imponente máscara y su distintiva forma. Una pieza maravillosa, sin duda. (Sala 41)

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Y hasta aquí nuestra selección de las 10 piezas imprescindibles del Museo Británico. Esta selección debería bastarte para disfrutar de una visita al British Museum sin agobios y con tiempo para detenerte en los detalles e incluso para dar un poco de espacio a la improvisación. Deambula por las salas y déjate llevar por el instinto, el museo está plagado de tesoros, por lo que no hay error posible.

La entrada al Museo Británico, como probablemente ya sabrás, es gratuita. Pero si quieres disfrutar de otros planes culturales en la ciudad a precios reducidos, no dudes en consultar las ventajas de The London Pass® en Londres. Descubrirás montones de atracciones turísticas y actividades divertidas a unos precios increíbles. Por ejemplo, no muy lejos del museo, tienes la imponente Catedral de Saint Paul's o el encantador Puente de la Torre de Londres. ¡Por mencionar solo un par!

Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Escritor/a de viajes freelance

Mitas es una traductora de español afincada en Madrid que disfruta acercando todo tipo de historias al público hispanohablante, ya sea en forma de videojuegos, novelas o blogs de viajes. Cuando no está tomando café y jugando con las palabras, a Mitas le encanta emplear su tiempo en viajar, ir a conciertos y ver teatro, mucho teatro.

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Enrique VIII de Cambridge
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Increíbles datos históricos sobre Enrique VIII

Hace mucho tiempo, el 28 de junio de 1491, nació uno de los monarcas más famosos de Inglaterra: el rey Enrique VIII. Conocido por sus seis esposas, su desesperación por tener un heredero varón y su deseo de separarse de la Iglesia católica, el viejo Enrique nos sigue fascinando hoy en día. Por eso, hemos recopilado algunos de nuestros mejores datos históricos sobre este orondo monarca para que vuelvas a pensar en él. Es exactamente lo que él querría. Así que, ¡aquí tienes nuestros datos favoritos sobre Enrique VIII! 1. No se esperaba que reinara Enrique era el segundo hijo de Enrique VII e Isabel de York. Su hermano mayor, Arturo, era el heredero al trono hasta que murió de la enfermedad del sudor a los 15 años. Sí, eso existía. Y sí, les faltaba mucho desodorante en los viejos tiempos. Después, cuando Enrique tenía solo 17 años, su padre falleció. Una vez en el trono, Enrique VIII siguió llevando una vida bastante relajada para un monarca, prefiriendo quedarse durmiendo. De hecho, solo se levantaba realmente para cazar, practicar la cetrería, bailar, apostar y jugar a las cartas en lugar de atender sus deberes oficiales. 2. Fue un autor publicado Antes de separarse de la Iglesia católica, Enrique VIII escribió una respuesta de 30.000 palabras a las noventa y cinco tesis protestantes de Martín Lutero, alabando a la iglesia de Roma. Fue el primer rey inglés en publicar un libro y el papa declaró a Enrique VIII «Defensor de la Fe». Una declaración que rescindiría años más tarde cuando Enrique VIII creó la Iglesia de Inglaterra y se separó de la Iglesia católica para poder divorciarse. El clásico Enrique. 3. Paranoia y enfermedad Enrique estaba obsesionado con la enfermedad y la muerte, concretamente con la enfermedad del sudor y la peste. Lo cual es comprensible, ya que vivir en una época anterior a la medicina, a una higiene adecuada y al descubrimiento de bacterias y virus debió de ser aterrador. Además, a los 30 años ya había contraído la viruela y la malaria. Cada vez que había un brote, minimizaba el riesgo de infección abandonando Londres y limitando el número de embajadores que recibía. Incluso cuando Ana Bolena contrajo la enfermedad del sudor en 1528, Enrique se mantuvo alejado hasta que ella se recuperó. Un auténtico caballero. 4. Problemas de peso Sí, algunos de los datos más conocidos sobre Enrique VIII se deben a su envidiable tamaño. A pesar de haber sido un rey joven, alto, apuesto y atlético (sí, en serio), la vejez no fue generosa con Enrique VIII. Cuando murió en 1547 tras reinar durante 30 años, pesaba casi 180 kg y tenía una cintura de 137 cm. Esto se debió en parte a unos accidentes de justa bastante graves y a las úlceras en las piernas que le impidieron realizar sus actividades habituales, y en parte a que le encantaban los banquetes. 5. Un rey despiadado En sus últimos años, Enrique se volvió más paranoico y malhumorado. Por orden suya, enviaron a multitudes de prisioneros a la Torre de Londres. Mandó a la muerte a más hombres y mujeres que ningún otro monarca inglés. Se estima que entre 57.000 y 72.000 personas fueron ejecutadas durante sus 37 años de reinado. 6. Polifacético Enrique no solo hablaba latín, francés, griego antiguo y español, sino que también tocaba el laúd y el órgano, cantaba, jugaba al tenis y participaba en torneos de justas. ¿Quién iba a decir que una vida de lujo daba tiempo para hacer tantas cosas interesantes? 7. Mujeriego empedernido La reputación de mujeriego de Enrique VIII ha perdurado a lo largo de la historia gracias a sus seis famosas esposas y sus amantes. A pesar de esta fama, solo conocemos a tres amantes concretas, una de las cuales era María, la hermana de Ana Bolena. Nada bien, rey Enrique. Deberías haber seguido jugando al tenis en lugar de jugar con los sentimientos ajenos. 8. Una esposa tras otra Existe la creencia común de que Enrique se casó y se deshizo de sus seis esposas en rápida sucesión, pero eso no es del todo cierto. Se casó con la viuda de su hermano, Catalina de Aragón, cuando subió al trono a los 17 años, y permanecieron casados durante casi 24 años. Eso fue hasta que anuló su matrimonio para casarse con Ana Bolena. Su matrimonio más corto fue con Ana de Cléveris, que duró seis meses; ella es buried in Westminster Abbey. 9. Dominio de Bélgica Es el único monarca inglés que ha gobernado Bélgica. Tras capturar la importante ciudad de Tournai en 1513, Enrique acabó entregando el territorio a Francia en 1518. Un rey verdaderamente generoso. 10. El legado de Enrique VIII A pesar de su obsesión por engendrar un heredero varón, Enrique VIII tuvo cuatro hijos. Tres fueron de sus matrimonios. El otro, llamado Henry Fitzroy (que significa hijo del rey), fue de su amante Elizabeth Blount. 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Dom Bewley
Castillo de Windsor
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¿Sabías que...? 10 datos sobre el castillo de Windsor

Es uno de los monumentos más emblemáticos de Londres, pero ¿cuánto sabes realmente sobre este castillo real, tan querido por el rey Carlos III y la difunta reina Isabel II? Sigue leyendo para conocer 10 datos sobre Windsor Castle, entre ellos: La razón por la que los repartidores de Deliveroo lo odian Cuántos visitantes recibe al año Y cómo su nombre ha cambiado el curso de la monarquía británica   1. Es el palacio ocupado durante más tiempo de Europa El edificio original se construyó en el siglo XI, tras la invasión normanda de Inglaterra. La construcción se inició bajo el mandato de Guillermo el Conquistador, que lo concibió como una fortaleza, pero se utiliza como residencia real desde el reinado de Enrique I. Enrique VIII lo usaba como un gigantesco centro de ocio, donde disfrutaba del tiro, el baile, la lucha y el tenis en sus terrenos. Era el refugio de fin de semana favorito de la difunta reina Isabel II, que vivió en el castillo de Windsor. Alrededor de otros 40 monarcas reinantes han vivido aquí a lo largo de la historia. Se encuentra a una distancia considerable del palacio de Buckingham: unos 35 kilómetros. 2. Sufrió un incendio en 1992 El castillo de Windsor ha sufrido varios incendios graves a lo largo de sus 1000 años de historia. Pero el más reciente —y el más dañino— ocurrió en noviembre de 1992. Una parte del castillo estaba en proceso de renovación y se cree que una cortina estaba demasiado cerca de un foco de construcción y se prendió fuego. El incendio se propagó rápidamente y 200 bomberos acudieron para ayudar a sofocar las llamas. Afortunadamente, debido a las obras de renovación, muchas salas se habían vaciado de obras de arte, muebles y otros tesoros históricos. Sin embargo, durante más de 15 horas, el fuego quemó gran parte del Recinto Superior, destruyendo nueve salas de Estado y dañando gravemente un centenar más. Los trabajos de restauración costaron unos 67 millones de libras actuales. La cuestión de quién debía pagar las reparaciones fue compleja y generó un intenso debate. Al final, se decidió que se pagaría mayoritariamente abriendo el palacio de Buckingham al público en determinadas épocas del año. 3. El castillo de Windsor tiene una colección de arte fantástica Menos mal que las salas se habían despejado durante las renovaciones, o el país habría perdido una colección de obras de arte fantástica. Uno de los platos fuertes de cualquier viaje al castillo de Windsor es ver la fabulosa colección de arte que se expone. Durante un recorrido por las numerosas y lujosas salas de Estado, salones y galerías se pueden contemplar obras maestras de Rubens, Miguel Ángel, Van Dyck y Rembrandt. En el interior del castillo de Windsor, la colección da fe de la riqueza y los gustos de la monarquía a lo largo de los siglos. 4. El castillo tiene 300 chimeneas Sí, y el trabajo de un solo hombre es cuidarlas todas. El deshollinador del rey (posiblemente la única persona que queda con ese increíble título de trabajo) se encarga de limpiar y encender los 300 fuegos del Castillo de Windsor. Lleva décadas haciéndolo, tras tomar el relevo de su padre en 1984. Es un trabajo enorme y antiguo que debe realizarse con un nivel de cuidado y atención dignos de un rey, por lo que aún no se ha subcontratado. 5. ...y casi 400 relojes Y de nuevo, el trabajo de un solo hombre es estar a cargo de todos ellos. El conservador horológico del castillo es responsable del mantenimiento de todas las piezas históricas. Muchas de ellas tienen mecanismos anticuados y muy complejos, por lo que se requiere mucha habilidad para mantenerlos todos en funcionamiento. Los dos fines de semana con más trabajo de su año son cuando cambian los relojes. Le lleva unas 16 horas adelantarlos todos una hora en primavera. Pero atrasar los relojes consume aún más tiempo. Esto se debe a que el conservador tiene que darles cuerda durante 11 o 23 horas, en lugar de simplemente retroceder una. A pesar de su tamaño, el castillo se encuentra dentro de una sola zona horaria, lo que facilita un poco las cosas. 6. La cocina es la más antigua del país La más antigua en funcionamiento, para ser exactos. Ha estado alimentando a reyes y reinas durante siglos y es una operación enorme, particularmente cuando el castillo celebra una cena de Estado. Y el sentido de la pompa y la ceremonia no se lo pone fácil al personal de cocina: por ejemplo, cada pequeño trozo de mantequilla tiene que ser enrollado a mano y sellado con la corona real. Para que todo el servicio de la cena funcione eficientemente, los relojes de la cocina se ajustan (por el hombre que ya conocemos) con cinco minutos de adelanto. Si quieres poner a prueba tus conocimientos sobre el Castillo de Windsor, ¡echa un vistazo a nuestro True or False self-test! 7. También hay un cambio de guardia en el Castillo de Windsor Al igual que en la otra residencia principal de la reina, el Palacio de Buckingham, el Castillo de Windsor tiene un cambio de guardia. Una ceremonia que significa que un nuevo grupo de soldados se hace responsable de vigilar el palacio, el Cambio de Guardia suele tener lugar a las 11:00 cada día. Intenta programar tu visita para presenciar este icónico evento militar. La proximidad y los vínculos históricos entre el Palacio de Buckingham y el Castillo de Windsor se reflejan en estas tradiciones ceremoniales. 8. El Castillo de Windsor atrae a más de un millón de visitantes cada año Y tú podrías ser uno de ellos, con la entrada al castillo incluida en tu London Pass. Su visitante más famoso (hasta que aparezcas tú, por supuesto) es Su Majestad el Rey Carlos III y su predecesora, la Reina Isabel II, quien sentía un afecto de larga data por el castillo. Y si te preguntas a qué distancia está el Castillo de Windsor del Palacio de Buckingham, está a unos 50 minutos en coche, lo que lo convierte en un destino perfecto para una excursión de un día. 9. La Familia Real tomó su apellido del castillo La actual Familia Real es originaria de ascendencia alemana, y su nombre era anteriormente Sajonia-Coburgo y Gotha. Durante la Primera Guerra Mundial, Jorge V cambió el nombre de su casa real debido al sentimiento público antialemán y a que el nombre resaltaba el linaje alemán de la familia. Así pues, el apellido familiar se cambió a Windsor y sigue siendo así hasta el día de hoy. Muchos suponen que el castillo lleva el nombre de la familia, pero no es así. De forma inusual en el mundo de los nombres reales, fue el edificio el que dio el nombre a la realeza, y no al revés. 10. El Castillo de Windsor tiene una entrada muy, muy larga Hay un acceso de 4,2 kilómetros hasta la puerta principal de Windsor Castle. Es un tramo largo para recorrer antes de entrar. Al parecer, la difunta reina tenía que recibir a todos los repartidores de Deliveroo en las puertas de la entrada. Y ha tenido discusiones encendidas con conductores de Uber que solo quieren dejarla en las puertas y hacerla caminar el resto. Pero, ¿cuántas habitaciones hay en el Castillo de Windsor para que un visitante las explore? Bueno, el castillo cuenta con más de 1.000 impresionantes habitaciones, lo que refleja su importancia como hogar de la monarquía. Por qué tienes que visitar el castillo de Windsor... El castillo de Windsor es un monumento imprescindible que destaca por su importancia tanto arquitectónica como histórica. Como el palacio ocupado durante más tiempo en Europa y uno de los hogares favoritos de la difunta reina, su herencia abarca cientos de años y es difícil de igualar. Quienes lo visiten pueden disfrutar de más de 1.000 habitaciones repletas de una extensa colección de arte, conocer el papel del castillo en acontecimientos significativos y presenciar ceremonias diarias como el Cambio de Guardia. A pesar de haber sobrevivido a incendios destructivos, el castillo sigue en pie como testimonio de la tradición real. No es de extrañar que atraiga a más de un millón de visitantes al año. Para quienes tengan interés en la monarquía británica o la arquitectura, una visita ofrece una oportunidad única de apreciar su grandeza y obtener valiosos conocimientos culturales. Incluso se podría decir... que es digno de un rey. Descubre todo lo que Londres ofrece con The London Pass® ¿Estás planeando tu viaje a Londres? Con The London Pass®, puedes explorar monumentos famosos, lugares de interés local y tours épicos, todo con un solo pase y por un único precio. 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Matthew Pearson
The London Eye
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