10 curiosidades sobre la catedral de St Paul en Londres

La Catedral de San Pablo cuenta con un a larga historia a sus espaldas repleta de anécdotas curiosas. Ha vivido incendios, reconstrucciones, coronaciones de monarcas y bodas reales, entre muchas otras cosas. A continuación te contamos diez datos curiosos sobre este monumento londinense que, entre otras maravillas, cuenta con una de las cúpulas más grandes del mundo.

Fecha de publicación: 17 de julio de 2024
Vista de la catedral de San Pablo de Londres desde el Millennium Bridge, Londres

Desde funerales de estado y bodas reales hasta instalaciones de artistas contemporáneos, la catedral de St Paul abraza la tradición y la innovación al mismo tiempo, y es un lugar de gran atractivo para locales y visitantes en Londres. Es una de las atracciones estrella del London Pass, y por eso aquí te dejamos algunos datos sobre la maravillosa catedral que te ayudarán a iluminar tu visita.

1. La Catedral de St Paul no es la primera que se levanta en ese mismo lugar

La primera iglesia construida en el terreno sobre el que se asienta la catedral se remonta al año 604 d.C. Ha sido terreno consagrado durante mucho tiempo, con varias iteraciones diferentes. El Gran Incendio de Londres de 1666 destruyó la versión medieval de la actual catedral. Sir Christopher Wren, el arquitecto que contribuyó a la reconstrucción de la ciudad y de quien vas a escuchar mucho cuando visites Londres, diseñó la versión actual.

2. La cúpula es una de las más grandes del mundo

Al igual que el Panteón romano, la catedral de San Pablo cuenta con una de las cúpulas más grandes del mundo, con una altura de 111 metros. Tendrás que subir cientos de escalones hasta la cima para admirar la magnífica arquitectura; no dejes de pasar un rato en su famosa Galería de los Susurros, en la parte superior de la cúpula.

3. La Galería de los Susurros transmite el sonido más suave a través de toda la cúpula

Debido al diseño de la cúpula de la catedral, el sonido se transmite increíblemente bien a través de la Galería de los Susurros, una pasarela situada a treinta metros de altura. Haz la prueba tú mismo con un amigo y comprueba cómo se pueden comunicar el uno con el otro desde los lados opuestos tal solo susurrando.

4. Martin Luther King dio una vez un sermón en la catedral de St Paul

En 1964, Martin Luther King dio aquí un legendario sermón por invitación del canónigo John Collins. La congregación sumaba más de tres mil personas que abarrotaban la catedral. El activista y ministro bautista habló de tres enfoques diferentes de la vida en un sermón que ahora se conoce como “Las tres dimensiones de una vida completa”.

5. La colección de arte de San Pablo abarca diferentes periodos, hasta la actualidad

Además de ser una obra de arte en sí misma, la catedral alberga muchas piezas magníficas que abarcan diferentes periodos de tiempo. La escultura de la Virgen con el Niño de Henry Moore y los mosaicos victorianos que cubren las paredes están junto a obras modernas como las cruces blancas de Gerry Judah, que invitan a la reflexión, y la pieza de neón L'étoile dans son étable de lumiere, de Ian Hamilton Finlay.

6. Sir Christopher Wren, arquitecto de la catedral, fue el primero en ser enterrado en St Paul

Fallecido en 1723, el prolífico arquitecto británico fue enterrado en su propia obra maestra, el primero de numerosas figuras en tener este honor. El epitafio inscrito en su cripta reza Lector, si monumentum requiris circumspice, que significa “Si buscas (su) monumento, mira alrededor”.

7. Numerosas personalidades británicas son honradas en la catedral

Un entierro, un memorial o un funeral en San Pablo sigue siendo el más alto honor nacional. A lo largo de los siglos, un puñado de artistas, escritores, políticos y humanitarios, entre otros, han recibido este prestigio. La lista incluye a los poetas John Donne y William Blake, a la enfermera y activista Florence Nightingale, y al científico Sir Alexander Fleming, el descubridor de la penicilina, todos ellos con monumentos conmemorativos. Aquí también se han celebrado los funerales de primeros ministros como Winston Churchill y, más recientemente, Margaret Thatcher.

8. La Catedral de San Pablo ha cautivado la imaginación de artistas y cineastas de todo el mundo

Ninguna lista creíble de curiosidades sobre la catedral de San Pablo estaría completa sin hablar del influjo que ha tenido en la imaginación del mundo. Representada en pinturas de famosos artistas como Canaletto, Daubigny, Signac y Derain, St Paul ha sido una fuente de inspiración artística desde su construcción. La catedral también ha aparecido en películas que muestran el monumento en todo su esplendor: Lawrence de Arabia, Harry Potter y el prisionero de Azkaban, y por supuesto, en Sherlock Holmes. No hay duda de que es un icono instantáneamente reconocible del patrimonio británico.

9. Las sufragistas planearon volar la silla del obispo en St Paul en 1913

Ya cansadas de insistir y de concienciar sobre la igualdad de las mujeres, las sufragistas colocaron una bomba casera debajo del asiento del obispo. Por suerte para la catedral, la bomba defectuosa no estalló. Pero, por desgracia para las mujeres, no hubo voto femenino hasta 1918, y bajo condiciones que en la realidad dejaban a casi todas las mujeres sin ese derecho. La igualdad de voto no se introdujo hasta 1928.

10. La catedral acoge instalaciones artísticas temporales

Obras de artistas de la talla de Yoko Ono, Rebecca Horn y Anthony Gormley se han expuesto en la catedral de St Paul. Entra en la página oficial de la catedral de St Paul para ver una lista completa de obras anteriores y actuales.

Visita la catedral de St Paul con el London Pass

Por supuesto, la catedral contiene muchas más historias, pero ahora que ya sabes un poco más, ve a descubrirlas tú mismo. Con el London Pass, ahorrarás en la entrada a las principales atracciones turísticas de Londres, como St Paul's, la Torre de Londres, y muchas otras. Reserva tu pase y aprovecha tu tiempo (y tu presupuesto) al máximo.

Anna Rivero
Experto/a en Londres

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10 datos curiosos sobre Charles Dickens en Londres

Diez datos curiosos sobre Charles Dickens, uno de los autores favoritos de Londres Autor de obras cumbre de la literatura como Oliver Twist o Grandes Esperanzas, Charles Dickens es uno de los mejores novelistas en lengua inglesa, además de un autor reconocido en todo el mundo. Tan admirado por sus maravillosos personajes y por sus insuperables descripciones del Londres de la Revolución Industrial, como temido por el volumen de sus mastodónticas novelas. Son pocos los autores que, como él, han conseguido fascinar al público generación tras generación. Y no hay mejor prueba de su éxito intemporal que las incesantes adaptaciones al cine y a la televisión de sus obras más famosas. Aprovecha tu escapada a Londres para descubrir algunas curiosidades de uno de los autores que mejor ha retratado la capital británica. 1. Charles Dickens incluyó más de 100 lugares londinenses en un solo libro Muchas de las novelas de Dickens se desarrollan en Londres, ciudad que suele aparecer descrita en gran detalle. Pero en uno de sus libros, Dickens batió todos los récords. No se trata de Grandes esperanzas ni de Oliver Twist, sino de Barnaby Rudge, una de las primeras novelas históricas de Dickens, que tiene como telón de fondo los violentos disturbios anticatólicos de 1870 en Londres, conocidos como Gordon Riots. En la novela, aparecen más de 100 lugares distintos de la ciudad, ¡seguro que algunas guías turísticas no lo superan! 2. Charles Dickens vivió una infancia difícil Charles Dickens nació en Portsmouth en 1812, hijo de John y Elizabeth Dickens. Charles fue el segundo de ocho hermanos y hermanas. La familia Dickens era una familia pobre, hasta tal punto, que el padre de Charles tuvo que ir a prisión durante seis meses por no ser capaz de pagar sus deudas a tiempo. El pequeño Charles solo tenía 12 años en aquella época, pero se vio obligado a abandonar la escuela y ponerse a trabajar para pagar su manutención y ayudar a su familia. Trabajaba diez horas diarias pegando etiquetas en botes de betún en una fábrica cerca de la actual estación de Charing Cross. Esta experiencia le proporcionó las vivencias necesarias para sus fascinantes y desoladoras descripciones del trabajo infantil de la época en obras como Oliver Twist. 3. Dickens trabajó como periodista antes de dedicarse a escribir novelas Antes de escribir varias de las obras cumbre de la literatura británica, Charles Dickens trabajó como periodista para diarios como The Mirror of Parliament y The True Sun. Incluso trabajó como reportero parlamentario para The Morning Chronicle en 1833, antes de que su carrera como novelista despegara en 1836 con The Pickwick Papers. Más tarde se convirtió también en editor de periódicos. 4. La casa de Dickens en Londres aún se puede visitar Aunque Dickens se mudó varias veces, su antigua residencia, en el número 48 de Doughty Street, sigue en pie y hoy en día se ha convertido en el Museo de Charles Dickens. El inmortal escritor vivió en la casa de Doughty Street varios años durante la década de 1830. Se dice que en ella escribió tres de sus obras más famosas: Oliver Twist, The Pickwick Papers y Nicholas Nickleby. 5. Charles Dickens se separó de su esposa tras 22 años de matrimonio Tras más de 22 años de matrimonio y diez churumbeles (siete hijos y tres hijas), Charles Dickens y su mujer Catherine Hogarth se separaron legalmente en 1858. Catherine tuvo, en realidad, 20 embarazos, pero solo diez llegaron a buen puerto. Un año antes de la separación, a sus 45 años, Charles Dickens conoció a Ellen Ternan, una joven actriz de 18 años, de la que se enamoró más tarde. Charles Dickens se separó legalmente de su esposa y dejó de convivir con ella, pero nunca llegó a divorciarse. Tal vez porque en la época victoriana el divorcio estaba muy mal visto o tal vez, porque no reunió los requisitos necesarios para que se lo concedieran. 6. A Dickens le fascinaban los fenómenos paranormales y la magia Charles Dickens era una especie de mago aficionado e incluso actuó profesionalmente en lugares como Bonchurch y Rockingham Castle. Algunos de sus trucos más exitosos fueron: "La carta saltarina" y "La maravilla de la hogaza de pan". Su afición por este mundo fantástico queda patente en varios de sus libros, donde describe con detalle a magos e ilusionistas, como en Nicholas Nickleby y en La tienda de antigüedades. También fue miembro entusiasta del Ghost Club, una organización que se dedicaba a investigar fenómenos paranormales en Londres. 7. Charles Dickens tenía una puerta secreta en su estudio Antes de que James Bond apareciese en nuestras pantallas, Charles Dickens ya contaba con ingeniosas puertas secretas en su casa de Kent. El famoso novelista hizo instalar en su estudio una puerta secreta que parecía una estantería. Por lo visto, incluso ideó los títulos de los libros falsos que debían llenar los estantes y se los envió a su encuadernador para que los fabricara. Entre ellos, por ejemplo: Las vidas del gato (en nueve volúmenes) y otros títulos igualmente ingeniosos. Por lo visto, solo Dickens tenía permiso para atravesar la puerta secreta y entrar al estudio, ni siquiera el personal de servicio de la casa estaba autorizado a entrar para limpiar. 8. Charles Dickens está enterrado en la Abadía de Westminster En 1870, tras un maratón de escritura de un día completo en el que Dickens trabajó en su novela inacabada Edwin Drood, el novelista sufrió un derrame cerebral y falleció. Gran Bretaña lo reconoció como uno de sus mayores creadores de todos los tiempos y le otorgó los máximo honores, por lo que fue enterrado en el Poet's Corner (Rincón de los Poetas) de la Abadía de Westminster junto a otras leyendas de la literatura, como Geoffrey Chaucer y Alfred Tennyson. 9. Charles Dickens utilizó la palabra canguro una vez en toda su carrera literaria Dickens poseía un amplio vocabulario, pero la palabra canguro era muy inusual en su época. Dickens la utilizó tan solo en su novela David Copperfield, donde escribe: "No olvidaré nunca cómo en un momento se transformó en un hombre temerario, ardiente y lleno de locas esperanzas; y cómo al instante, la señora Micawber empezó a hablar de las costumbres del canguro". Como dato curioso, Charles Dickens nunca viajó a Australia, sin embargo, dos de sus hijos emigraron allí. Suponemos que ellos sí pronunciarían la palabra canguro con más frecuencia. 10. Charles Dickens sufrió un terrible accidente ferroviario del que nunca se recuperó En 1865, tuvo lugar un terrible accidente ferroviario conocido como Staplehurst Rail Crash. El tren en el que viajaba Charles Dickens descarriló. Ni Dickens ni sus acompañantes sufrieron daños que pusieran en peligro sus vidas. De hecho, Dickens ayudó a salvar a varios pasajeros y atendió luego a varios heridos. El novelista murió cinco años después de aquel accidente y, según afirmó uno de sus hijos, nunca se recuperó del todo de aquella traumática experiencia. Ahorra en Londres con The London Pass® Y hasta aquí los 10 datos curiosos sobre Charles Dickens, esperamos que te hayan resultado entretenidos. Seguro que, si visitas su museo en Londres, descubrirás muchas más historias interesantes sobre Dickens, su obra y su relación con Londres. Esa ciudad sobre la que otro gran poeta británico afirmó: "Quien se canse de Londres, se ha cansado ya de la vida". Si tú también quieres sacarle todo el provecho a esta fascinante metrópolis, nuestra recomendación es que no te pierdas las ventajas de The London Pass®. Un pase con el que ahorrarás en las entradas para las principales atracciones y actividades de Londres. ¡Con The London Pass®, cuanto más visitas, más ahorras!
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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¿Quién está enterrado en la abadía de Westminster?

¿De paseo por Londres? ¡Qué suerte! Ve a la abadía de Westminster, es una maravilla. Es uno de los edificios religiosos más célebres del mundo, y definitivamente el más importante y lleno de simbolismo para el Reino Unido. Si quieres saber quién está enterrado en esta abadía gótica, sigue leyendo. Aunque Westminster se asocia más a coronaciones y bodas reales, es también el lugar de descanso final de miles de personas (más de 3,300 dice Wikipedia), desde monarcas y reinas consortes hasta poetas, científicos y políticos; una verdadera colección de ilustres difuntos, y además hay placas que conmemoran a personas que aunque no estén enterrados ahí, forman parte de la psique británica, como Lady Di o las hermanas Brontë. Es como el Paseo de la fama en Los Ángeles, pero con tumbas y vitrinas de colores. Así que aquí te va una pequeña selección de nuestros ilustres muertos predilectos: Isabel I (la de Shakespeare) Sir Isaac Newton (el de la manzana) El doctor Livingston (el de “el doctor Livingston, supongo”) Kipling (el de Mowgli) El soldado desconocido (el de todas las malditas guerras) Y otros cuantos más... Eduardo el Confesor Eduardo el Confesor fue uno de los últimos reyes anglosajones de Inglaterra antes de que entraran los normandos a reinar. Él fue responsable de la reconstrucción de la abadía de Westminster durante su reinado entre 1042 y 1066. Tras una infancia turbulenta en la que Inglaterra fue objeto de incursiones e invasiones vikingas, Eduardo pasó 25 años en el exilio, hasta que fue recibido como rey. Fue el primer anglosajón y el único rey de Inglaterra en ser canonizado, en 1161. Desde Eduardo el Confesor hasta Jorge II, la mayoría de los reyes y reinas fueron enterrados aquí. Eduardo V El pobre Eduardo V fue nombrado rey de Inglaterra con tan solo 12 años, cuando murió su padre en 1483. Nunca fue coronado y solo reinó durante 86 días antes de que su tío Ricardo III se hiciera con el trono y los enviara a él y a su hermano a la Torre de Londres. Se les recordaría para siempre como “Los Príncipes de la Torre” tras desaparecer en 1483. El destino de los dos niños sigue siendo un misterio, pero se cree que fueron asesinados por orden de Ricardo III. En 1674 se descubrieron unos huesos de infantes en una escalera de la Torre y el rey Carlos II los colocó en la Abadía de Westminster. Sin embargo, nunca se ha demostrado que los huesos pertenecieran a los príncipes. Ana de Cleves La desafortunada cuarta esposa de Enrique VIII, Ana de Cleves solo estuvo casada durante 6 meses antes de que el matrimonio fuera anulado. Originaria de Dusseldorf, la acarrearon para una boda concertada por motivos políticos en 1540. Sin nunca haberla visto más que en los retratos que encargó a Hans Holbein, a Enrique no le gustó la versión “física” de Ana. Después de la anulación del matrimonio, se la llamó “la querida hermana del rey” y acabó sobreviviendo a todas las demás esposas de Enrique VIII. Falleció en 1557, y es la única esposa de Enrique VIII que está enterrada en la abadía. Su tumba es un poco difícil de encontrar. Isabel I Definitivamente uno de los personajes más célebres de la abadía. Isabel I fue la hija de Enrique VIII y Ana Bolena. Su reinado, conocido como la era isabelina, se caracterizó entre otras cosas por una explosión de creatividad en la poesía, el teatro y la música, así como por la exploración y colonización del nuevo mundo, con dramaturgos como Shakespeare y Christopher Marlowe llenando los primeros teatros de Londres, y exploradores como Francis Drake y Walter Raleigh navegando por los siete mares. La reina Isabel I nunca se casó ni tuvo hijos y murió tras 44 años en el trono, en 1603. Comparte su tumba con su hermanastra María I. Isaac Newton Considerado uno de los científicos más influyentes de todos los tiempos, Isaac Newton fue un físico y matemático conocido por sus trabajos sobre las leyes de la gravitación, la mecánica clásica, el cálculo, el movimiento planetario y la óptica, entre otros grandes logros. Fue nombrado presidente de la Royal Society y caballero por la reina Ana en 1705. Los restos mortales de Stephen Hawking se encuentran no muy lejos de los de él. Charles Darwin Naturalista y geólogo, Darwin es mundialmente conocido por su contribución a la ciencia de la evolución y la publicación de El origen de las especies, donde introdujo el proceso de selección natural y la revolucionaria idea de que los seres humanos descendemos del mismo ancestro que los simios, y todos los seres vivos de un ancestro común. David Livingstone Famoso por su exploración de África y su infame encuentro con Henry Morton Stanley que introdujo la cita “Dr. Livingstone, supongo”, David Livingstone fue un explorador, misionero y uno de los individuos más prolíficos de la Gran Bretaña victoriana. Procedente de la clase trabajadora, no sólo descubrió las fuentes del río Nilo, sino que también hizo una cruzada por la abolición de la esclavitud. Murió en 1873 en Zambia, donde está enterrado su corazón. Charles Dickens Uno de los escritores ingleses más queridos de todos los tiempos, gran creador de personajes que han pasado a formar parte de la imaginación de todos como David Copperfield y Oliver Twist, Charles Dickens es sinónimo de la época victoriana. A lo largo de su vida, escribió novelas, novelas cortas, cuentos, artículos, dio conferencias y realizó campañas en favor de la educación y los derechos de los niños. Dr. Samuel Johnson Es el célebre autor del Diccionario de la lengua inglesa, publicado en 1755 tras 9 años de trabajo. Dr. Samuel Johnson fue uno de los escritores más influyentes del siglo XVIII. Su diccionario fue considerado el predominante hasta la introducción del Oxford English Dictionary 150 años después. Geoffrey Chaucer El padre de la literatura inglesa fue el primer poeta en ser enterrado en la abadía de Westminster, en una parte del recinto que hoy se conoce como el Rincón del Poeta. Cualquiera que haya estudiado literatura inglesa estará familiarizado con su obra más famosa, los Cuentos de Canterbury. En uno de ellos, “La esposa de Bath”, por fin se dio respuesta a la apremiante pregunta: ¿qué quieren las mujeres? Rudyard Kipling Otro icono literario enterrado en el Rincón del Poeta es el autor de El libro de la selva, Rudyard Kipling. Nacido en la India en la época en la que los británicos seguían tomando té por allá, Rudyard fue uno de los principales innovadores de los relatos cortos y sus libros para niños siguen siendo leídos hoy en día. Laurence Olivier Quizá uno de los actores más famosos del mundo, Laurence Olivier dominó los escenarios británicos de mediados del siglo XX e interpretó más de 50 papeles en el cine. Trabajó estrechamente con Noel Coward y Ralph Richardson. Fue codirector del teatro Old Vic. Dirigió y protagonizó junto a Marilyn Monroe El príncipe y la corista y estuvo casado con la actriz Vivien Leigh durante 20 años. A lo largo de su vida, recibió el título de caballero y la Orden del Mérito, así como numerosos premios de interpretación, incluidos cuatro premios de la Academia. El auditorio más grande del National Theatre lleva su nombre y cada año se le rinde homenaje con los premios Laurence Olivier. Una verdadera leyenda de la interpretación Aphra Behn Virginia Woolf escribió en Una habitación propia: “Todas las mujeres juntas deberían dejar flores sobre la tumba de Aphra Behn en la abadía de Westminster. Fue por ella que ganamos el derecho a decir lo que pensamos”. Aunque la historia contada por el patriarcado se ha encargado de que casi la olvidemos, Aphra fue una famosa dramaturga, poeta y traductora británica del siglo XVII. Fue una de las primeras mujeres inglesas en ganarse la vida con la escritura y se convirtió en una leyenda al romper esas barreras culturales. Y no sólo eso, ¡también fue contratada por Carlos II como espía! El soldado desconocido Un soldado británico no identificado, fallecido durante la Primera Guerra Mundial, representa a los miles de personas que dejaron su vida en el campo de batalla. Se exhumaron seis cuerpos de varios campos de batalla, y se colocaron en ataúdes sin nombre antes de seleccionar uno para enterrarlo en la Abadía de Westminster. Hay muchas tumbas en el suelo de este templo, pero ésta es la única que no se puede pisar. Y esto es nada más una muestra pequeña de todas las historias que siguen vivas en la memoria de las viejas piedras de la abadía de Westminster, a un lado del Támesis. Aparta un par de horas para perderte entre ellas. La visita a la abadía de Westminster forma parte de los monumentos y atracciones asociados al London Pass de Go City, la mejor manera de aprovechar tu viaje a Londres (¡y de ahorrar unas cuantas libras en el precio combinado de las entradas!).
Anna Rivero

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