A menos que te apellides Hubble, Halley o Hawking, es muy probable que pienses que Buzz Aldrin es un personaje de dibujos animados, que Mars es solo una chocolatina y que un año luz es una unidad de tiempo. En resumen: no distingues la astronomía de la gastronomía. No temas: nuestras pequeñas dosis de conocimiento sobre el espacio-tiempo están aquí para ayudarte a desterrar la confusión cósmica y las complicaciones temporales, púlsar a púlsar. Sigue leyendo para descifrar el universo y dar rienda suelta a tus nuevas habilidades antes de your next trip to the Royal Observatory…
Kit de iniciación a la observación de estrellas: términos complejos explicados de forma sencilla
Kit de iniciación a la observación de estrellas: términos complejos explicados de forma sencilla
Antes de pasarnos por el Real Observatorio, vamos a repasar toda la jerga espacial que necesitarás para hablar de astronomía como un profesional mientras estés allí. ¡Todos a bordo del Vocab Voyager!
- Año luz. No, no es una medida de tiempo. Ni de lejos. Pero ya lo sabías, ¿verdad? ¿A que sí? De hecho, un año luz es una distancia: concretamente, la distancia que recorre la luz por el espacio en un solo año terrestre. Eso son unos seis billones de millas o, dicho de otro modo, una distancia alucinante. Así que, cuando oigas a alguien opinar que, por ejemplo, "aún faltan años luz para el día de cobro", puedes hacerte popular explicando con delicadeza, pero con insistencia, su error en términos cósmicos.
- Constelación. Que no cunda el pánico: las constelaciones no son más que estrellas que no tienen relación entre sí, sobre las que el cerebro humano ha aplicado dibujos de unir los puntos. Piensa en Orión el cazador, Cygnus el cisne y Casiopea la reina. La Unión Astronómica Internacional reconoce actualmente 88 de ellas, cada una un punto de referencia muy útil para orientarte en el cielo nocturno.
- Desplazamiento al rojo. Suena a episodio de Star Trek, y probablemente lo sea. Cuando los observadores de estrellas describen la vista a través de sus telescopios como "desplazada al rojo", significa que esas galaxias o estrellas se alejan de nosotros, estirando su luz en longitudes de onda más largas y rojizas. Genial.
- Ascensión recta (AR) y declinación (DEC). Si alguien (quizá una tía con gustos clásicos) quiere enviarte una postal, usará tu código postal. ¿Quieres enviar una postal a Marte? Mientras los marcianos no faciliten sus direcciones, la AR y la DEC (el equivalente celestial a la longitud y la latitud) son tu mejor opción.
- Púlsar. Cuando una estrella masiva explota, deja tras de sí un remanente superdenso que gira y gira en el espacio como una bola de discoteca galáctica gigante, emitiendo ondas de radio y luz. No olvides tus pantalones de campana y las lentejuelas.
- Cuásar. Se pueden ver a leguas (o, mejor dicho, a años luz). Son los núcleos deslumbrantes de galaxias jóvenes, alimentados por voraces agujeros negros que engullen toda la materia espacial circundante. Al igual que las estrellas, los cuásares están tan lejos que lo que ves en realidad es el antiguo espectáculo de un evento que ocurrió hace muchísimo tiempo.
- El Meridiano de Greenwich: olvídate de los husos horarios: estás literalmente en el lugar que los define todos. The Prime Meridian (a 0° de longitud) atraviesa el Real Observatorio y está marcado por una franja de acero inoxidable en el patio. Pon tu reloj en hora y hazte un selfie con un pie en cada hemisferio como un auténtico coloso.
- GMT. Greenwich Mean Time: el estándar original de la cronometría internacional. Todos los relojes del planeta se ajustan según esta idea tan británica de la puntualidad.
Cómo avistar planetas: qué se puede ver desde Londres y cuándo
Cómo avistar planetas: qué se puede ver desde Londres y cuándo
¿No tienes telescopio? No pasa nada. Si buscas un lugar para observar las estrellas con la mínima contaminación lumínica (Greenwich Park es una buena opción), puede que avistes a algunos de nuestros hermanos del sistema solar. Los planetas no parpadean como las estrellas, así que es relativamente fácil distinguirlos una vez que sabes qué buscar. Un consejo: una luz fija que se mueve suele ser un avión, un satélite o una nave espacial alienígena. Aquí tienes tu guía rápida planetaria...
- Venus. Nuestro vecino más cercano, a solo 38 millones de kilómetros, es el planeta más caluroso del sistema solar, con una temperatura media en superficie (465 °C) que hace que la Costa del Sol parezca la Antártida. Observa el horizonte justo después del atardecer para ver esta «estrella de la tarde»; siempre brilla, pero especialmente en primavera y otoño, cuando está más cerca de la Tierra. Dato clave: el intenso brillo de Venus hace que sea el planeta que más se confunde con un ovni.
- Júpiter. Este gigante gaseoso es, con diferencia, el planeta más grande de nuestro sistema solar, por lo que es difícil que pase desapercibido. Busca una luz grande, brillante y fija en lo alto del cielo, especialmente durante el otoño y el invierno. Dato clave: la vasta masa gaseosa de Júpiter es 2,5 veces superior a la de todos los demás planetas del sistema solar juntos. En otras palabras, es enorme.
- Saturno. Entre julio y octubre, a menudo verás a Saturno, el otro gigante gaseoso, cerca de Júpiter como si fuera un hermano pequeño algo pesado. Pero, a menos que tengas vista de superhéroe, necesitarás unos prismáticos muy buenos para vislumbrar sus famosos anillos. Dato clave: Saturno es el único planeta de nuestro sistema solar con una densidad menor que la del agua, lo que significa que, técnicamente, flotaría si se sumergiera en un mar lo suficientemente grande.
- Marte. El brillo rosa anaranjado del Planeta Rojo hace que sea bastante fácil de identificar en el cielo nocturno, a pesar de que solo tiene la mitad del tamaño de la Tierra. Dato clave: el volcán Olympus Mons de Marte es el pico más alto del sistema solar, con unos vertiginosos 21 kilómetros de altura.
- Mercurio. Si parpadeas, te lo pierdes: la proximidad de Mercurio al Sol hace que solo sea visible sobre el horizonte por un tiempo muy breve. Intenta verlo justo después del atardecer o antes del amanecer en abril y octubre. Dato clave: la rotación de Mercurio (59 días terrestres) es tan lenta, y su órbita alrededor del Sol (88 días terrestres) tan rápida, que solo pasan 1,5 días en cada año de Mercurio. ¿Se molestarán siquiera en tener meses? Probablemente no.
El Real Observatorio de Greenwich: datos clave para compartir en tu visita
El Real Observatorio de Greenwich: datos clave para compartir en tu visita
Brilla con más fuerza que un cuásar e impresiona a tus amistades con tus conocimientos espaciales gracias a estos datos curiosos sobre Royal Observatory...
- El Real Observatorio fue encargado en 1675 por Carlos II, el «monarca alegre» y gran entusiasta de la astronomía.
- De forma casi tan inevitable como la rotación diaria de este planeta llamado Tierra, el observatorio fue diseñado por el arquitecto jefe sir Christopher Wren. Casualmente, Wren también fue profesor de astronomía en Oxford. ¿Había algo que ese hombre no supiera hacer?
- John Flamsteed fue nombrado el primer Astrónomo Real del observatorio, cargo que ocupó desde 1675 hasta su muerte en 1719, y el edificio principal lleva su nombre (por claridad se llama Flamsteed House, no «John»). Flamsteed fue conocido por su épico catálogo estelar al estilo Hogwarts, el «Stellarum Inerrantium Catalogus Britannicus», y por ser uno de los primeros astrónomos en observar Urano. ¡Nada de risitas al fondo!
- Otros astrónomos famosos vinculados al observatorio son Edmond Halley (el del famoso cometa), Isaac Newton (el de la gravedad y la manzana) y Frank Dyson, que no tenía nada que ver con las aspiradoras y sí mucho con la invención de esa señal horaria sonora tan pegadiza: «los pips».
- En el Real Observatorio fue también donde el extraordinario relojero John Harrison descifró el código de la longitud náutica con su pionero cronómetro marino, y ha sido la sede de la línea del Meridiano de Greenwich del planeta desde 1851.
El Real Observatorio: las cinco visitas obligadas (y datos curiosos de propina)
El Real Observatorio: las cinco visitas obligadas (y datos curiosos de propina)
- H4. Antes de los smartphones teníamos relojes de pulsera y, antes que estos, relojes de bolsillo. Viaja en el tiempo hasta 1759 para ver el H4 de John Harrison, el pionero cronómetro de bolsillo para calcular la longitud y el instrumento preferido de los marinos del siglo XVIII. Dato curioso: aunque el H4 hizo rico a Harrison, las traiciones políticas y los cambios de reglas hicieron que nunca recibiera las 20.000 £ completas (casi 4 millones de libras actuales) prometidas originalmente por la Junta de Longitud (un organismo mucho más interesante de lo que sugiere su nombre).
- Gran Telescopio Ecuatorial. Ubicado dentro de la Gran Cúpula Ecuatorial, este monstruo de más de 8 metros de largo cuenta con una lente de 28 pulgadas, lo que lo convierte en el telescopio más grande de su clase en el Reino Unido. Dato curioso: la famosa «cúpula de cebolla» del observatorio se añadió en la década de 1890 para albergar el telescopio.
- Reloj F.M. Fedchenko. Este sofisticado reloj de péndulo se desarrolló a mediados del siglo XX y se dice que es uno de los instrumentos de medición del tiempo más precisos de su clase en el planeta. Dato curioso: el reloj tiene un error medio de solo 0,002 segundos al día, lo que significa que tardaría unos 80 años en perder un minuto.
- La bola del tiempo (Time Ball). No es el nombre más imaginativo, pero cumple su función. Pon tu reloj en hora con la bola de color rojo intenso que baja todos los días a las 13:00 con total precisión, permitiendo que los navegantes (y cualquier otra persona) pongan en hora sus cronómetros y relojes a distancia. Dato curioso: la caída de la bola se activa mediante un impulso eléctrico del reloj de Shepherd Gate de 24 horas desde 1852; antes de eso, se hacía con un sistema manual de cuerdas y poleas (seguramente mucho más propenso a errores).
- El Meridiano de Greenwich. Aquí es donde, en la longitud 0, se estandariza el tiempo para todo el planeta y donde puedes disfrutar de la experiencia única de estar simultáneamente en los hemisferios este y oeste. Un dato curioso: antes del GMT, no existía un método estándar para medir el tiempo; por aquel entonces, la mayoría de la gente simplemente miraba al sol de reojo y hacía una estimación aproximada.
¡Y ahí lo tienes! Nuestra guía rápida sobre el tiempo, el espacio y the Royal Observatory, Greenwich. Ya lo tienes todo listo para dejar a tus amigos boquiabiertos con ese famoso intelecto intergaláctico tuyo. Pero ¿qué más necesitas? ¡Pues The London Pass®, por supuesto! Head over here to secure entry to the Royal Observatory and over 100 more top London attractions.
Y para terminar... algunas frases famosas para reflexionar bajo las estrellas
Y para terminar... algunas frases famosas para reflexionar bajo las estrellas
Añade un toque de solemnidad a tu aventura en Greenwich citando de pasada uno (o varios) de estos versos literarios mientras paseas por el Real Observatorio. Puntos extra si consigues hacerlos pasar por tuyos...
«Todos estamos en las alcantarillas, pero algunos miramos a las estrellas». – Oscar Wilde
«El tiempo viaja a distintas velocidades para distintas personas». – William Shakespeare
«El cosmos está dentro de nosotros. Estamos hechos de materia de estrellas». – Carl Sagan
«Recuerda mirar hacia las estrellas y no hacia abajo a tus pies». – Stephen Hawking
«El tiempo es una ilusión. La hora del almuerzo, más todavía». – Douglas Adams
¿Te ha gustado esto? Entonces te encantará nuestro cheat's guide to the history of Westminster Abbey. O descubre qué myths we debunked when we visited Tower Bridge.
Mejora tus visitas turísticas con The London Pass®
Te ponemos fácil explorar lo mejor que ofrece la ciudad. Hablamos de las principales atracciones, joyas ocultas y recorridos locales, todo por un precio bajo. Además, disfrutarás de un ahorro garantizado en comparación con la compra de entradas individuales para cada atracción.
Mira más, haz más y vive más con The London Pass® - just choose a pass to get started!