Datos interesantes sobre el Royal Albert Hall

Fecha de publicación: 17 de julio de 2024

El Royal Albert Hall ha sido el escenario de grandes momentos de la música internacional a lo largo de los años, desde Nina Simone hasta One Direction, pasando por The Beatles y Lady Gaga. Y sigue siendo, hoy en día, una de las salas de conciertos más fascinantes de Londres, además de uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

¿Sabías que el Royal Albert Hall es monumento histórico clasificado de grado I (categoría que comparte con el Palacio de Buckingham y el Palacio de Westminster)? Ahí tienes ya un dato interesante sobre este majestuoso edificio circular de llamativo ladrillo rojo. Si te apetece conocer algunos datos curiosos más para disfrutarla al máximo de tu visita, solo tienes que seguir leyendo. Te hemos preparado una selección de nuestros datos favoritos sobre el Royal Albert Hall.

El año de su inauguración, el Royal Albert Hall solo programó 36 espectáculos

Aunque hoy nos resulte sorprendente, durante el año de su inauguración, en el Royal Albert Hall solo pudieron verse 36 espectáculos. Claro que era el año 1871 y las cosas en aquella época eran un poco más lentas en general. Pero hay que reconocer que la programación anual del Royal Albert Hall ha ido creciendo con los años de modo exponencial.

Actualmente, el Royal Albert Hall programa alrededor de 400 espectáculos al año. Es más que evidente que este gran clásico ha sabido adaptarse a los tiempos.

El Royal Albert Hall tiene más de 150 años

El Royal Albert Hall es uno de los espacios escénicos más antiguos y emblemáticos de Londres. Ha sido, desde su inauguración, uno de los grandes centros neurálgicos del mundo del espectáculo británico. En 2021, se celebró por todo lo alto su 150 aniversario.

Como parte de las celebraciones del siglo y medio de antigüedad del emblemático auditorio, se inició un gran proyecto de renovación que añadirá al Royal Albert Hall un gigantesco sótano de varias plantas. El proyecto ha recibido el cariñoso apodo de The Great Excavation (La Gran Excavación), en homenaje a la histórica Gran Exposición de 1851, cuyo éxito financió la creación del Royal Albert Hall y de muchas otras instituciones culturales en la zona de South Kensington conocida como Albertopolis.

La cúpula acristalada del Royal Albert Hall batió récords mundiales

La gigantesca cúpula de cristal que corona el Royal Albert Hall es toda una proeza arquitectónica de más de 1850 metros cuadrados de superficie. Para el diseño de esta cúpula mastodóntica, se consultó a equipos expertos que había trabajado ya en la realización de grandes techos de cristal, como los de las estaciones de St. Pancras y Charing Cross.

La cúpula del Royal Albert Hall sigue siendo la mayor cúpula de cristal sin soporte del mundo. Para asegurarse de que la estructura de hierro de 338 toneladas podía soportar el peso de 279 toneladas de acristalamiento, la empresa fabricante llevó a cabo un montaje de prueba en el tejado de sus instalaciones en Ardwick, cerca de Manchester. La seguridad ante todo, claro que sí.

Durante las Guerras Mundiales, el Royal Albert Hall sirvió de punto de referencia para los pilotos

En tiempos de guerra, tener una cúpula tan llamativa no era precisamente favorable. Los pilotos enemigos utilizaban el Royal Albert Hall para reorientarse mientras bombardeaban la capital. Durante las guerras, la cúpula se cubrió y se pintó de negro, y aun así fue alcanzada por las bombas en varias ocasiones. Aunque muchos de los paneles de cristal acabaron por sufrir daños, la estructura metálica permaneció en pie. Nada como una buena obra de ingeniería para soportar los embates del horror.

El mosaico que adorna la parte superior del Royal Albert Hall no se ajusta al diseño original

Si levantas la vista hacia la parte superior del Royal Albert Hall, descubrirás el friso de mosaico titulado El triunfo de las artes y las letras, que rodea el edificio. Durante su diseño, el arquitecto y general de división Scott, ideó un friso escultórico, como los que abundan en Grecia y Roma. Pero por falta de tiempo y de dinero, se optó por un friso de mosaico.

No sabemos cómo hubiera quedado el diseño original de Scott, pero la verdad es que su segunda opción es una auténtica joya que bien merece contemplarse con detenimiento. ¡Eso sí que es hacer de la necesidad virtud! (Perdón por la expresión viejuna, pero al fin y al cabo estamos hablando de gente del siglo XIX, ¿no?)

En el friso del Royal Albert Hall también hay una inscripción

Es posible que desde abajo te cueste leerla, pero sobre el friso hay una inscripción realizada con letras de terracota de 30 centímetros que combina hechos históricos con frases bíblicas. Esto es lo que dice:

«Este Salón fue erigido para la promoción de las Artes y las Ciencias y las obras de la Industria de todas las naciones, en cumplimiento con la intención del consorte el Príncipe Alberto · El sitio fue comprado con las ganancias de la Gran Exposición del año MDCCCLI · La primera piedra del Salón fue puesta por Su Majestad la Reina Victoria el día veinte de mayo de MDCCCLXVII y fue inaugurado por Su Majestad el veintinueve de marzo del año MDCCCLXXI · Tuya Señor es la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y el honor pues todo lo que está en el cielo y en la tierra es tuyo · Los sabios y sus obras están en manos de Dios · Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra».

Como ves, el propio Royal Albert Hall ya cuenta en su fachada un par de datos curiosos a quien los quiera leer (posiblemente mejor con la ayuda de unos prismáticos).

Las Escaleras del Jubileo de Diamante de la Reina Isabel II antes tenían otro nombre

El nombre original de la gran escalinata trasera del Royal Albert Hall era más bien un nombre práctico e informativo: Escalera Sur. Con el paso del tiempo, y a causa de las inclemencias del clima londinense y del desgaste de las miles y miles de pisadas, las escaleras se deterioraron de tal modo que necesitaban desesperadamente una reforma.

Por fin, en 2004, recibieron la atención que tanto necesitaban y quedaron como nuevas. En 2012, con motivo de los festejos del 60 aniversario de la ascensión al trono de la reina Isabel II, fueron rebautizadas como "Escaleras del Jubileo de Diamante de la Reina Isabel II". La reina Isabel II en persona acudió a la ceremonia oficial de cambio de nombre, acto que quedó registrado en una placa a los pies de la escalinata.

El órgano del Royal Albert Hall costó 8000 libras, sin embargo, su restauración ha costado un millón y medio

El impresionante órgano Henry Willis que domina el auditorio fue diseñado por (¡oh, sorpresa!) Henry Willis. Su equipo tuvo que acelerar la construcción para poder llevarla a cabo en tan solo 14 meses. De ese modo, el órgano estuvo listo a tiempo para la ceremonia de inauguración del Royal Albert Hall en 1871. El imponente Henry Willis recibió el sobrenombre de "la voz de Júpiter" y fue en su momento el órgano más grande del mundo.

Entre 2002 y 2004, se inició un proyecto de restauración por valor de un millón y medio de libras para devolverle su antiguo esplendor. Aprovechando las labores de restauración, se añadieron más tubos, lo que hizo que "la voz de Júpiter" terminara pesando 150 toneladas. Hoy en día, cuenta con 9999 tubos en total. ¡Imagínate cómo tiene que sonar!

Las "decoraciones" del techo del Royal Albert Hall son conocidas como las "setas" y en realidad no tienen una función decorativa

Debido a su inusual techo abovedado, el Royal Albert Hall, en realidad, tenía una acústica espantosa. Lamentablemente, a la hora de diseñarlo, no tuvieron este pequeño detalle en cuenta. Por suerte, en la década de los sesenta se contrató a un equipo experto para resolver este problema. ¿Te imaginas cuál fue la solución? Te lo contamos: colgar 135 difusores acústicos de fibra de vidrio en la parte superior del auditorio. Lo creas o no, funcionó. El tristemente famoso eco desapareció. Y actualmente, han conseguido reducir la "decoración" a 85 difusores.

Si miras hacia arriba, verás una especie de setas planas invertidas. Por lo visto, esa curiosa forma es precisamente el truco para que funcionen los difusores. De ahí, su gracioso apodo.

La reina Victoria colocó la primera piedra del Royal Albert Hall

En 1867, se celebró una gran ceremonia para festejar la construcción del Royal Albert Hall. A ella asistió la mismísima reina Victoria, que tuvo el honor de colocar la primera piedra del edificio. Para ello, utilizó una pala de oro. Si te sientas en la butaca 87 de la fila 11 de la platea K, podrás ver la inscripción. ¡Solo tienes que elegir el asiento adecuado!

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Y hasta aquí nuestra lista de datos interesantes y curiosos sobre el Royal Albert Hall. ¡Esperamos que los hayas disfrutado! Seguro que, con toda esta sabiduría, disfrutas mucho más de tu visita del Royal Albert Hall. Y ya que estás en la zona, ¿por qué no te acercas hasta Kensington Palace? Solo tienes que darte un corto y agradable paseo por el parque para llegar. Puede que hasta te encuentres con alguna que otra ardilla de camino, ¡hay muchas por la zona!

El acceso a estos dos monumentos londinenses, así como la entrada a montones de atracciones turísticas y actividades divertidas en Londres están incluidas en The London Pass®, así que no dudes en consultar sus ventajas antes de viajar a Londres. Con tu pase, disfrutarás de descuentos increíbles en las entradas para las principales atracciones de Londres.

Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Escritor/a de viajes freelance

Mitas es una traductora de español afincada en Madrid que disfruta acercando todo tipo de historias al público hispanohablante, ya sea en forma de videojuegos, novelas o blogs de viajes. Cuando no está tomando café y jugando con las palabras, a Mitas le encanta emplear su tiempo en viajar, ir a conciertos y ver teatro, mucho teatro.

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4 días en Londres

Londres está plagada de cosas que ver, hacer y probar... por lo que es normal que una primera visita a esta gran metrópoli pueda resultar un tanto abrumadora. Lo entendemos, te bailan en la cabeza imágenes de Beefeaters, cabinas telefónicas rojas, palacios, catedrales, museos, tiendas y pubs. Pero no te preocupes, cuatro días es tiempo suficiente para hacerse una idea de lo que es Londres y zambullirse en su historia y su cultura. Para ayudarte con la planificación, te hemos preparado un itinerario de 4 días en Londres. Sin duda, faltarán algunas cosas... ¡es mucho lo que Londres tiene que ofrecer! Pero te aseguramos que los imprescindibles de la ciudad no te los perderás. Nuestra selección incluye: Abadía de Westminster Big Ben Palacio de Buckingham Museo Británico Torre de Londres Brick Lane St Paul’s Cathedral Shakespeare’s Globe The Shard The London Eye Día 1: Centro histórico de Londres No hay mejor manera de empezar un viaje de cuatro días a Londres que saliendo de la estación de Westminster para encontrarse de frente con el Big Ben, que se alza imponente entre Parliament Square y el río Támesis. Verás también la sede del Parlamento Británico (Houses of Parliament). Justo enfrente, se alza uno de los monumentos históricos más importantes para la Corona Británica: la Abadía de Westminster, una obra maestra de la arquitectura gótica que rezuma historia por los cuatro costados. Explora sus vastos y silenciosos pasillos y contempla sus espectaculares techos abovedados, sus vidrieras caleidoscópicas y las tumbas de luminarias de la literatura como Shakespeare, Aphra Behn y Dickens. Trata de organizarte para llegar al Palacio de Buckingham a tiempo para asistir al cambio de guardia a las 11 de la mañana y, cuando la multitud se disperse, regresa por The Mall hasta Trafalgar Square. Contempla la Columna de Nelson y sus temibles leones de piedra, y haz una visita a la National Gallery (¡la entrada es gratuita!) para contemplar lo mejor del arte europeo de todos los tiempos, desde da Vinci hasta Turner. Después de un almuerzo tardío en el animado Soho (créenos, no te faltará donde elegir), visita el cercano Museo Británico (la entrada al British Museum también es gratis, pero suele estar muy concurrido, así que si tienes claro que quieres ir, tal vez sea mejor que reserves tu plaza con antelación). Entre sus más de ocho millones de objetos antiguos destacan la Piedra Rosetta, los polémicos Mármoles de Partenón y una estatua de la Isla de Pascua. Y si no has tenido suficiente dosis de cultura por un día, nuestra recomendación es que te hagas con entradas para alguno de los espectáculos del legendario distrito teatral de Londres, el West End. Algunos de los grandes clásicos de la cartelera son: La ratonera, de Agatha Christie (¡más de 70 años en cartel!), Los Miserables y El fantasma de la ópera. Día 2: Rumbo al este El espacio de almacenamiento necesario para la galería de fotos de tu móvil se va a multiplicar exponencialmente a medida que avances en dirección este, río arriba, hacia la City de Londres. La primera parada que te proponemos hoy es la Catedral de San Pablo (Saint Paul's Cathedral). Esta icónica cúpula del skyline de Londres nació de las cenizas del Gran Incendio de Londres, ha sobrevivido a dos guerras mundiales y ha presidido innumerables bodas reales, funerales de Estado y otros acontecimientos nacionales. Sentirás el peso de toda esa historia al entrar en la catedral y contemplar el gran órgano del siglo XVII, el enorme altar dorado y la cavernosa cripta. Un poco más al este, se alza la Torre de Londres, que ha servido de fortaleza, de palacio, de prisión y de zoológico durante sus cerca de 1000 años de existencia. Allí fueron decapitadas dos esposas de Enrique VIII (Ana Bolena y Catalina Howard) y desaparecieron sin dejar rastro los hijos de Eduardo IV, conocidos como los Príncipes de la Torre, en 1483. Durante tu visita, podrás explorar los terrenos y la torre del homenaje del castillo, saludar a los elegantes Beefeaters y echar un vistazo a las Joyas de la Corona. Y para terminar el día, algo completamente diferente: Brick Lane, una de las calles más coloridas de Londres. Y lo decimos en sentido literal: el arte urbano adorna prácticamente cada muro de esta animada calle londinense. Recórrela con calma para disfrutar de sus murales y sus grafitis mientas visitas alguna de sus boutiques de moda alternativa y te paseas por sus mercadillos repletos de moda vintage, discos de vinilo y mucho más. Otra faceta muy interesante de esta zona es su amplísima oferta culinaria. Y seguro que ya se va acercando la hora de la cena, recuerda que en Londres se cena más bien pronto. Así que no pierdas la oportunidad de reponer fuerzas con algunos de los mejores bagels y currys de Inglaterra. Día 3: Un poco de sabor local Londres es, en realidad, una serie de pequeños pueblos que han ido fundiéndose a lo largo de los siglos para convertirse en la megametrópolis que hoy conocemos. Por eso sus numerosos distritos, como Notting Hill, Greenwich y Covent Garden, por ejemplo, tienen un sabor local tan diferente y único. Nuestra recomendación es que dediques tu tercer día en Londres a conocer alguno de ellos. Por la gran variedad de atracciones turísticas que ofrecen, nuestro voto va para Notting Hill y Greenwich, dos barrios muy diferentes, pero igualmente atractivos, situados en lados opuestos de la ciudad. Elige Notting Hill si lo tuyo es la cultura de las cafeterías hipsters y las compras de lujo. La proximidad al Palacio de Kensington, en el cercano Hyde Park, también es un punto a favor para Notting Hill. Pero lo que más atrae a las masas hasta este barrio es Portobello Road, el principal (y más fotogénico) mercadillo de Londres. Únete a las multitudes en su avance entre casas de colores pastel y bulliciosos puestos de todo tipo. No es al sitio para comprar recuerdos y regalos, busques lo que busques, ya que encontrarás desde baratijas de plástico hasta antigüedades de plata muy caras. Cuando termines de explorar los puestos, dirígete hacia el norte hasta Little Venice, en el cercano Regent's Canal, un buen lugar para relajarse con un buen té y un bollo mientras contemplas las barcazas pasar (y revisas tu botín de baratijas, recuerdos y ropa de segunda mano). Greenwich tiene un cierto aire a pueblecito ribereño, con sus tiendas independientes y sus agradables cafeterías, así como su excelente mercado cubierto de artesanía local y tentadora comida callejera. Pero Greenwich no es un "pueblo" cualquiera, es de esos que tienen mucho que ofrecer, como las magníficas vistas de Greenwich Park, o a la riqueza histórica de atracciones turísticas como el Cutty Sark, el Observatorio Real y el Museo Marítimo Nacional. Puedes llegar a este peculiar barrio de muchas maneras: en barco, en teleférico, en tren o, si te apetece algo diferente, puedes tomar un tren ligero (Docklands Light Railway) en dirección a Isle of Dogs y bajarte en Island Gardens. Desde allí, puedes caminar hasta Greenwich atravesando el túnel peatonal, una impresionante obra de ingeniería de principios del siglo XX que cruza el río Támesis a 15 metros bajo la superficie. Emergerás a la luz del día justo delante del majestuoso Cutty Sark. Día 4: South Bank El South Bank de Londres (ribera sur del Támesis) alberga un sinfín de lugares maravillosos que no puedes irte sin visitar. Comienza el día desayunando en el bullicioso Borough Market, una cornucopia sensorial de puestos de delicatessen, productos frescos, platos típicos y café recién hecho. Tras el desayuno, dirígete al mirador The Shard, justo al otro lado de la calle, para disfrutar de algunas de las mejores vistas de Londres. A continuación, comienza tu épico paseo a orillas del Támesis hasta el London Eye. Un recorrido realmente épico si nos paramos a pensar en la cantidad de cosas que ver y que hacer que hay en este tramo de poco más de tres kilómetros de longitud. Pasarás por la altísima Catedral de Southwark, el edificio gótico más antiguo de Londres. A continuación, divisarás una réplica minuciosamente elaborada del galeón Golden Hinde de Sir Francis Drake, más adelante, el espantoso Museo de la Prisión de Clink, seguido del encantador Shakespeare’s Globe Theatre y finalmente la galería de arte Tate Modern. Tanto si te gusta la arquitectura como si eres fan de la literatura, te encantará el Shakespeare's Globe, una file réplica del teatro londinense del siglo XVII. La antigua central eléctrica que alberga la Tate Modern tampoco te dejará indiferente, tanto por dentro como por fuera. Su fachada de ladrillo rojo y su larguísima chimenea son el fondo perfecto para un selfie irresistible. Admira las obras maestras de arte moderno y contemporáneo de la galería, ¡y no te pierdas las vistas de la Catedral de San Pablo desde el mirador del décimo piso! Sigue hasta el London Eye, pasando por el National Theatre y por el animado centro cultural Southbank Centre, un complejo artístico de estilo brutalista que alberga nada menos que tres importantes salas de espectáculos: el emblemático Royal Festival Hall, el Queen Elizabeth Hall y la Hayward Gallery. Haz una parada para tomar algo en la terraza del río o asiste a algún espectáculo, y continúa hasta tu objetivo. El London Eye, la noria de observación en voladizo más grande de Europa se eleva sobre la ribera sur del Támesis, y su escalofriante recorrido de 30 minutos permite contemplar a vista de pájaro algunos de los monumentos más emblemáticos de Londres. Nuestra recomendación: organízate para subir a la noria durante la puesta de sol. Ahorra en Londres con The London Pass® Ahorra en las entradas para las mejores atracciones de Londres con The London Pass®. ¡La mejor manera de ahorrar mientras haces turismo en Londres! 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Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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Diez datos curiosos sobre el Observatorio de Greenwich

En la orilla sureste del Támesis se encuentra Greenwich, una localidad londinense con una gran importancia en la historia del Reino Unido. Aquí nacieron varios Tudor, entre ellos el rey Enrique VIII y la reina Isabel I, en un palacio que fue demolido en 1694. En su lugar se construyó un hospital para militares de la armada naval, que a su vez se reformó para albergar el Royal Naval College. Desde el año 2000 es utilizado como sede del conservatorio de música y danza Trinity Laban. Pero Greenwich se conoce sobre todo por ser el lugar donde está emplazado el famoso meridiano cero que sirve para estandarizar las distancias terrestres, y por ende, el tiempo. Sigue leyendo para conocer estos diez datos sobre el Real Observatorio de Greenwich que te llenarán de asombro, entre ellos: Por qué se creó Qué se puede ver hoy en día Cuándo y por qué cae su bola 1. Le debe mucho a uno de los arquitectos más famosos del país Pero no porque él diseñara el edificio. Sir Christopher Wren, conocido sobre todo por diseñar la catedral de San Pablo y otros monumentos londinenses tras el Gran Incendio de 1666, era un hombre polifacético. Antes de dedicarse a la arquitectura, fue profesor de astronomía en la Universidad de Oxford. Como tal, fue elegido por el rey Carlos II para establecer un observatorio en Londres. Eligió el emplazamiento de Greenwich, donde el observatorio se terminó de construir en 1675. 2. Antes no existía ningún método estandarizado para medir el tiempo El Real Observatorio de Greenwich es famoso sobre todo por albergar el Primer Meridiano. Es básicamente un marcador longitudinal (norte-sur), que representa la Longitud 0. Cada lugar de la Tierra de esta manera podía medirse en función de su distancia al este o al oeste del Primer Meridiano. Esto fue muy beneficioso a la hora de cartografiar el cielo nocturno, ya que los distintos puntos de observación podían registrarse en función de su distancia al primer meridiano. También fue de una utilidad incalculable para la navegación marítima, ya que gracias a la utilización de un punto longitudinal estándar se podían trazar distancias, tiempos y rutas de forma eficaz. Con la llegada del mundo industrial, los trenes, las fábricas y las empresas de todo el mundo podían utilizar la hora de Greenwich como medida universal del tiempo, lo que significaba que los tiempos de los viajes, las transacciones y los periodos de producción podían estandarizarse en todo el planeta. 3. El Real Observatorio de Greenwich posee una asombrosa colección de relojes Como punto de referencia del tiempo y la distancia, es de esperar que tengan una colección de relojes decente. Y el Real Observatorio de Greenwich no defrauda en lo que a relojes se refiere. La lista de relojes históricos, muchos de los cuales revolucionaron la forma de registrar, medir y controlar el tiempo en diferentes sectores, es larga. Entre ellos destaca el reloj ruso de péndulo F.M. Fedchenko, considerado uno de los más precisos del planeta. Además, el Shepherd Gate Clock, montado en la pared exterior del Observatorio, tiene una inusual visualización de 24 horas. 4. Puedes estar seguro de obtener las medidas correctas en el Real Observatorio de Greenwich El Real Observatorio de Greenwich cuenta con un conjunto de estándares públicos de longitud. Estas medidas, marcadas con clavijas de latón, establecen la longitud exacta de diferentes unidades de medida imperiales, incluidas la yarda y el pie. Así que si tu estantería no encaja una vez que la has medido con estos estándares, es que estás haciendo algo mal. 5. Carlos II creó el cargo de Astrónomo Real ¿Cuándo y por quién fue fundado el Real Observatorio de Greenwich? Con el auge de la exploración europea y el comercio internacional, el rey Carlos II se animó a crear un observatorio que pudiera ayudar a comprender la astronomía y la navegación. Al fundar el Real Observatorio de Greenwich, creó también el cargo de Astrónomo Real. John Flamsteed fue la primera persona nombrada para el cargo. Sólo ha habido 15 Astrónomos Reales desde que Carlos II creara el cargo a finales del siglo XVII. Puedes aprender todo sobre ellos durante tu visita al Observatorio, que es totalmente gratuita con el London Pass. 6. Al Real Observatorio de Greenwich se le da muy bien soltar la bola En lo alto de Flamsteed House, uno de los edificios principales del complejo del Observatorio, hay una Bola del Tiempo de color rojo brillante. La bola se eleva hasta la cima de su mástil cada día, comenzando su ascenso a las 12:55 horas, antes de caer exactamente a las 13:00. Considerado uno de los primeros dispositivos públicos de señalización horaria del mundo, se dejó caer por primera vez en 1833. Dirígete al Real Observatorio de Greenwich para ver caer la brillante bola roja, pero llega unos minutos antes de que se eleve a las 12:55. No llegues tarde. No espera. 7. Es el lugar ideal para observar las estrellas en la capital Aunque gran parte del trabajo de investigación astronómica que antes se realizaba en el Real Observatorio de Greenwich se hace ahora en otros lugares debido a la contaminación lumínica de Londres, el emplazamiento de Greenwich sigue siendo importante en lo que a astronomía se refiere. El complejo alberga el Planetario Peter Harrison, que ofrece espectáculos astronómicos educativos y entretenidos, proyectando imágenes del cielo nocturno y el universo en el techo abovedado del planetario. De vez en cuando también proyectan películas de ciencia ficción en el techo. 8. Explora el parque y el universo conocido durante tu visita Cuando el Observatorio era principalmente una institución científica, ocupaba una gran extensión de lo que hoy es Greenwich Park. Ahora que gran parte de ese trabajo se realiza en otro lugar, el terreno se ha convertido de nuevo en un parque público. Las vistas desde la colina sobre la que se alza el Observatorio son magníficas, con el Támesis robándole el protagonismo y sirviendo de telón de fondo a los edificios históricos del Museo Marítimo Nacional. Es una vista protegida por la ley. La zona fue uno de los cotos de caza favoritos de Enrique VIII. 9. Forma parte del Patrimonio de la Humanidad Maritime Greenwich Sí, el Real Observatorio de Greenwich forma parte de la lista de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El Patrimonio de la Humanidad de Greenwich Marítimo es una colección de atracciones en el centro de Greenwich y Greenwich Park que son importantes para la historia marítima. Entre ellas se encuentran el Cutty Sark, el último clíper superviviente de la era del comercio del té, y el Old Royal Naval College, una obra maestra del barroco de la que hemos hablado en nuestra introducción (pero ahí se nos olvidó mencionar que dentro están los famosos frescos conocidos como "la Capilla Sixtina británica"). La entrada a estos tres importantes lugares marítimos está incluida en el London Pass. Así que ponte en rumbo a Greenwich sin demora, capitán. 10. El museo de los abanicos Bueno, este dato no tiene mucho que ver con el observatorio, pero tal vez después de tanto pensar en el tiempo y el espacio necesites una dosis de frivolidad y ligereza. Ve a conocer el Museo de los Abanicos, un lugar donde podrás admirar cientos de estos objetos que encarnan la levedad como ningún otro. Acompasando más de 1,000 años de la historia de los abanicos, las exhibiciones de este museo son una verdadera maravilla en miniatura. Y eso es todo por hoy, amigos. El tiempo es oro, así que aprovéchalo al máximo con el London Pass. Si tienes algún dato más sobre el Observatorio de Greenwich, háznoslo saber en los comentarios. Nos encantará agregarlo a este blog la próxima vez que lo actualicemos.
Anna Rivero
The London Eye
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