1. El museo está en un antiguo mercado de flores
1. El museo está en un antiguo mercado de flores
El hermoso edificio victoriano que alberga el Museo del Transporte de Londres formó parte en su día del bullicioso mercado de frutas, verduras y flores de Covent Garden, que funcionó aquí durante un siglo, entre 1871 y 1971. El espacioso y luminoso edificio del mercado, con sus bellos arcos de hierro forjado, era perfecto para albergar la exposición de medios de transporte históricos. Y así, en 1980, el edificio cambió las flores y las frutas por las reliquias del Museo del Transporte de Londres, que en su traslado, se trajo también el precioso arco de la estación de High Street Kensington, de 1900, que ahora forma parte de la entrada del museo.
2. Podrás sentarte al volante de un autobús rojo de dos pisos
Si te hablamos del Routemaster, tal vez no te diga nada, pero si te pedimos pensar en el autobús más típico e icónico de Londres, seguro que piensas precisamente en él. Sí, el Routemaster es el clásico autobús rojo de dos pisos de Londres. Todo un símbolo de la ciudad y tan famoso como el Big Ben, las cabinas rojas o los taxis negros.
En el Museo del Transporte de Londres, podrás sentarte al volante de uno de estos autobuses, concretamente en el modelo RM1737. Donde podrás imaginar cómo será conducir un titán de ese calibre en mitad del frenético tráfico de Londres... Desde luego, una profesión solo apta para gente con gran aplomo y destreza.
3. Verás el tren de metro más antiguo del mundo
3. Verás el tren de metro más antiguo del mundo
El tren metropolitano de Londres se inauguró nada más y nada menos que en 1863, y fue el primer servicio de metro del mundo. La red metropolitana londinense consistía en una única línea de seis kilómetros de longitud que comunicaba Paddington con Farringdon (hoy en día, el metro de Londres supera los 400 kilómetros de longitud y tiene más de 250 estaciones).
En el museo podrás ver de cerca la única locomotora de vapor que se conserva de esta época, la del tren metropolitano número 23, de 1866. Si viajar en metro de Londres te parece incómodo, imagínate cómo sería hace siglo y medio, con una locomotora de vapor que llenaba los túneles de humo a su paso. Recuérdalo la próxima vez que te agobies en el metro..., tal vez te sirva de consuelo.
4. Descubrirás cómo era el transporte público en el siglo XIX
Verás, por ejemplo, un auténtico ómnibus de la época victoriana (1837 - 1901). Estos autobuses tirados por caballos eran el medio de transporte preferido de la época, antes de que se generalizaran los vehículos motorizados. Algunos de estos ómnibus tenían también dos pisos, como sus equivalentes a motor de los siglos posteriores.
Solían tirar de ellos dos caballos que hacían turnos de unas tres o cuatro horas al día. Al terminar su jornada laboral, se los alimentaba, se les revisaban las herraduras y se los dejaba descansar. La compañía de ómnibus londinense gastaba en herraduras para caballos unas 20 000 libras al año. Los caballos del museo no son reales, claro, pero aun así, podrás hacerte una idea de cómo era viajar en bus hace dos siglos.
5. Es posible que te topes con alguna celebridad londinense
5. Es posible que te topes con alguna celebridad londinense
La zona de Covent Garden es uno de los lugares favoritos de las celebridades locales, así que no es de extrañar que el Museo del Transporte de Londres haya atraído a una buena cantidad de caras famosas a lo largo de los años. Sir Michael Palin, miembro de Monty Python y entusiasta de los viajes, se encargó de oficiar la reinauguración del museo en 1990, tras una remodelación valorada en seis millones de libras. La diseñadora Vivienne Westwood, un auténtico icono del punk londinense, fue la encargada de cortar la cinta tras una importante remodelación en 2007. Y, en 2020, los futuros reyes británicos, Carlos y Camilla, visitaron el museo.
6. Hay una colección estupenda de carteles vintage
El Museo del Transporte de Londres cuenta con una colección de más de 30 000 carteles antiguos. Antaño omnipresentes en el metro de Londres (hoy probablemente sustituidos por pantallas), muchos de los carteles que se conservan se consideran auténticas obras de arte. La entrada al museo incluye el acceso a la exposición Global Poster Gallery, donde se exhiben unas 100 piezas clásicas de la colección. Algunas son obras de artistas populares en el Reino Unido, como Tom Eckersley, Dora M Batty, Edward McKnight Kauffer y John Hassall.
Si te gustan los carteles, no dejes de pasarte por la tienda de regalos del museo al acabar tu visita para hacerte con una reproducción de tus carteles favoritos.
7. Aprenderás a conducir un tren de metro
7. Aprenderás a conducir un tren de metro
El museo tiene varias actividades interactivas, por supuesto. Y una de las favoritas del público (sobre todo del infantil) es la que te permite poner a prueba tu habilidad al volante en un simulador de conducción de tren de metro. Tendrás que conducir un tren de la línea Elizabeth Line de Londres y circular bajo las calles de la ciudad, asegurándote de respetar los horarios y evitar retrasos.
Quién sabe, puede que la próxima vez que te encuentres en un andén abarrotado en hora punta, comprendas mejor los posibles motivos de la tardanza del servicio. Y, si viajas en familia, además de pasárselo genial, puede que tus peques incluso descubran su vocación.
8. Hay un depósito secreto en West London
8. Hay un depósito secreto en West London
La colección completa de los Museos del Transporte de Londres cuenta con medio millón de piezas, desde vagones y locomotoras hasta señales, letreros y uniformes. Así que, por muy espacioso que sea el antiguo mercado de flores de Covent Garden, nunca será lo bastante grande como para albergar esta inmensa colección.
Para eso está el Museum Depot de Acton, donde personas voluntarias y expertas trabajan para catalogar y conservar unas 320 000 piezas de la colección. El depósito se puede visitar durante las jornadas de puertas abiertas o en visitas guiadas con reserva previa.
Encontrarás viejos vagones de tren; mapas antiguos; señales y carteles del metro, y el London Transport Miniature Railway, un tren en miniatura en el que te puedes subir para dar una vuelta (posiblemente la parte que más les guste a tus peques si viajas en familia).
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