Londres es multicultural y políglota
Londres es multicultural y políglota
Todo el mundo sabe que Londres es una de las ciudades más multiculturales del planeta. Lo que tal vez no sabías es que en ella se hablan más de 300 idiomas. ¡Como lo oyes (literalmente)! En las calles de Londres se pueden oír conversaciones en casi todos los idiomas del mundo, desde polaco hasta portugués, pasando por bengalí (como en el del letrero de Brick Lane de la imagen superior) y bielorruso.
Por supuesto, el inglés sigue siendo la lengua dominante en Londres. Lo habla alrededor del 98% de la población, aunque es posible que te cueste reconocerlo si te topas con alguien con acento Cockney muy cerrado.
Londres es un bosque
Londres es un bosque
Aunque resulte difícil de creer al recorrer el centro, con sus rascacielos y su tráfico enloquecido, Londres ha recibido la categoría de bosque urbano por las Naciones Unidas. Esto se debe a su enorme proliferación de zonas verdes; piensa en parques como Hyde Park, Wimbledon Common y Hampstead Heath, por ejemplo, que en su totalidad suman más de ocho millones de árboles.
Si te gustan los árboles con historia, haz una excursión a Greenwich para visitar uno de los más antiguos de la ciudad: un roble hueco (lamentablemente caído) que data del siglo XII y donde se dice que Enrique VIII bailó con Ana Bolena antes de que su relación se deteriorara y, bueno, Ana perdiera (literalmente) la cabeza. Además, en Greenwich, podrás visitar muchas otras atracciones turísticas importantes, como el Cutty Sark, el Observatorio Real, el Museo Naval y los Museos Reales.
El salto de fe del autobús de dos pisos
El salto de fe del autobús de dos pisos
El conductor de autobús Albert Gunter vivió sus 15 minutos de fama cuando, en diciembre de 1952, el autobús de dos pisos que conducía sobre el Tower Bridge empezó a inclinarse. ¿El motivo? Una confusión en la señalización hizo que los brazos basculantes del puente comenzaran a elevarse para dejar pasar el tráfico fluvial por debajo mientras el autobús seguía sobre ellos. Como si de una película de acción se tratase, Albert no se lo pensó dos veces, pisó a fondo el acelerador para saltar la brecha que se estaba abriendo y aterrizar con el autobús (y su agradecido pasaje) al otro lado del puente.
Por lo visto, como recompensa por su acto heroico, a Albert le concedieron 10 libras... y bebidas gratis en los pubs londinenses de por vida.
El Puente de Londres no está en Londres
El Puente de Londres no está en Londres
El Puente de Londres (London Bridge) ha existido sobre el río Támesis desde la época romana, entre la City de Londres y Southwark, en pleno centro de la ciudad. Su encarnación actual, un práctico puente de hormigón y acero (no especialmente bonito), se terminó de construir en 1973.
Su predecesor (1831-1967) tuvo que ser reemplazado porque ya no estaba preparado para soportar el peso del tráfico. En lugar de deshacerse de él, el ayuntamiento de Londres vendió el puente a un millonario de Missouri llamado Robert McCulloch, que desmanteló, catalogó y transportó el puente a Estados Unidos para reconstruirlo pieza por pieza en Lake Havasu City, Arizona (en la imagen superior), donde sigue en pie hoy en día.
Romeo, un zorro enamorado... de las alturas
Romeo, un zorro enamorado... de las alturas
Los zorros urbanos de Londres son atrevidos, intrépidos y están muy interesados en el contenido de los cubos de basura. La población de estas fierecillas londinenses asciende a decenas de miles, por lo que no es raro ver a alguno deambulando por las calles en busca de un tentempié nocturno o retozando en los parques locales.
Lo que sí resultó bastante más sorprendente fue el hecho de encontrar a una de estas criaturas en el piso 72 de The Shard (a 288 metros de altura) durante la construcción del edificio. Se cree que estuvo viviendo allí durante al menos dos semanas, alimentándose con restos de comida que dejaban los albañiles. Al descubrirlo, los trabajadores lo bautizaron como Romeo y lo convirtieron en la mascota del rascacielos. Hoy se puede encontrar a Romeo en su versión de peluche en la tienda oficial de The Shard.
¡No toques las estatuas sin cabeza de Crystal Palace Park!
¡No toques las estatuas sin cabeza de Crystal Palace Park!
Las estrellas indiscutibles del parque londinense Crystal Palace Park son, sin duda, sus simpáticos dinosaurios. Una variada colección de estatuas victorianas que asoman entre la vegetación y que resultan de lo más pintorescas por su falta de precisión anatómica (¡se ha avanzado mucho en el conocimiento de estas criaturas desde 1854, cuando se realizaron las estatuas!).
Sin embargo, estos incorrectos dinosaurios no son las estatuas más terroríficas del parque. Cerca de las terrazas italianizantes de la mitad superior del parque, encontrarás varias estatuas sin cabeza sobre las que se cierne una leyenda pavorosa. Entre ellas hay un tipo con un pergamino en la mano que se dice que representa a Dante, una mujer hueca en el balcón de la terraza y una dama sentada junto al emplazamiento original del Palacio de Cristal que da nombre al parque (desaparecido en un terrible incendio en 1936). Se dice que poner la mano sobre cualquiera de estas estatuas malditas provoca visiones terroríficas, convulsiones e incluso desmayos, así que... tú verás si quieres correr el riesgo.
¡Cuidado con lo que dices en St Paul's Cathedral!
¡Cuidado con lo que dices en St Paul's Cathedral!
La Catedral de San Pablo de Londres no solo cuenta con la cúpula más alta y más famosa del skyline de la ciudad; en el interior también encontrarás otras curiosidades. La más peculiar de todas es la conocida como Galería de los Susurros (Whispering Gallery). Una maravilla acústica que permite susurrar junto a la pared de un lado de la cúpula y que se oiga perfectamente en el otro extremo de la sala. Así que, aunque no veas a nadie cerca, ten mucho cuidado de lo que dices mientras visitas esta obra maestra del barroco inglés, no vaya a ser que la gente del otro extremo de la catedral se entere de tus secretos más inconfesables.
No hay cabina número 13 en The London Eye
No hay cabina número 13 en The London Eye
Si sufres de triscaidecafobia (miedo irracional al número 13), te encantará saber que en la noria panorámica The London Eye no hay cabina número 13. En vez de eso, por razones puramente supersticiosas, las 32 cabinas están numeradas del 1 al 12 y del 14 al 33.
Todo esto, por supuesto, no te será de ningún consuelo si lo que padeces es aritmofobia, en cuyo caso, suponemos cualquiera de los números anteriores te pondrán los pelos de punta.
Puedes montar en un tren postal subterráneo
Puedes montar en un tren postal subterráneo
El ferrocarril subterráneo del correo de Londres, conocido como Mail Rail, funcionó desde 1911 hasta 2003. Servía para transportar cartas y paquetes a las oficinas de clasificación de toda la ciudad, desde Paddington (en el oeste de Londres) hasta Whitechapel (en el este).
En la actualidad, el tren forma parte del excelente Museo Postal de Farringdon, donde, además de visitar exposiciones interactivas y descubrir joyas postales de la época victoriana, también podrás subir a bordo de los diminutos vagones del tren postal para disfrutar de un nostálgico viaje por los túneles bajo las calles de Londres.
Seis cuervos protegen la monarquía británica
Seis cuervos protegen la monarquía británica
Cuenta la leyenda que si los cuervos de la Torre de Londres abandonan su hogar, será el fin de la monarquía británica. Esta superstición centenaria explica en parte por qué la pandilla de cuervos residentes de la torre está tan mimada. Actualmente son seis (el mínimo imprescindible para la supervivencia de la monarquía): Branwen, Edgar, Georgie, Harris, Jubilee y Poppy. Estos importantes personajes disfrutan cada día de banquetes de lujo a base de carne cruda y roedores. Además, disponen de un cómodo recinto en el que descansar por las noches a salvo de los taimados zorros londinenses.
Si quieres conocer otros datos curiosos sobre la Torre de Londres, consulta nuestro artículo.