Curiosidades del Palacio de Buckingham

Fecha de publicación: 17 de julio de 2024

El Palacio de Buckingham es una visita obligada para cualquiera que visite Londres en verano, cuando las habitaciones de estado se abren al público. Puede que seas un gran fan de la familia real o que simplemente quieras ver uno de los mayores símbolos de Gran Bretaña. No importa. Seguro encuentras algo que te fascine en sus suntuosos e históricos interiores. Y si tu viaje es en invierno, siempre te puedes acercar a verlo por fuera.

El palacio tiene una historia larga y colorida. No sería británico sin ella. Así que, sin más preámbulos, he aquí algunos datos fascinantes sobre el Palacio de Buckingham que quizá no conozcas.

La reina Victoria fue la primera soberana británica que vivió en el Palacio de Buckingham

El Palacio de Buckingham fue construido por órdenes del rey Jorge IV a finales del siglo XVIII, aunque su historia se remonta mucho más atrás. De hecho, se remonta a la Edad Media, cuando el lugar formaba parte del señorío de Ebury. Nosotros tampoco habíamos oído hablar de dicho señorío.

El sitio fue utilizado para diferentes edificios por diferentes personas, incluyendo a Enrique VIII en el siglo XVI. Sin embargo, una vez finalizadas las obras proyectadas por el rey Jorge IV, éste nunca tuvo la oportunidad de llamarlo hogar.

Su primera residente oficial fue la reina Victoria, que se instaló en él unos años después, en 1837. Fue entonces cuando el palacio se convirtió en la residencia real oficial. Desde entonces, muchos monarcas han ido y venido. Fue la residencia principal de la fallecida reina Isabel II, y actualmente está en renovación, así que de momento Carlos III no lo habitará.

Los Salones de Estado están abiertos al público en verano

Como el Palacio de Buckingham era una residencia real en funcionamiento, abrir sus puertas al público no siempre era práctico. Las galerías y habitaciones de estado se abrían al público en agosto y septiembre, cuando la reina se iba a Escocia de vacaciones, y así seguirá siendo.

El palacio está repleto de obras maestras de arte, algunas de las cuales seguro que reconocerás

La Colección Real de obras de arte abarca esculturas, pinturas, tapices y muchos otros objetos de gran valor. Pero lo que verás en el palacio es sólo una pequeña muestra del gigantesco tesoro. No obstante, también podrás encontrar algún Rembrandt o Rubens expuestos a la vista de todos.

Una de las pinturas más destacadas es el enorme cuadro de la coronación de la reina Victoria, que hay que ver para creer. Es realmente grande.

El palacio se salió del presupuesto, pero por mucho

El estimado arquitecto John Nash transformó la Buckingham House original en el fastuoso palacio que es hoy en día. Sin embargo, se salió del presupuesto accidentalmente. Si te fijas en los “detalles” dorados, te harás una idea de por qué.

Finalmente lo despidieron de mala manera. Pero sin su error, no tendríamos el palacio que todos conocemos y amamos hoy. Así que en realidad Nash debería ser perdonado.

Hay más de 700 habitaciones en el palacio

El Palacio de Buckingham ha acogido a miles de visitantes a lo largo de los años. Y con la friolera de 775 habitaciones, lo tienen muy fácil. Este número incluye 52 habitaciones reales y de invitados, 188 habitaciones del personal, 19 camarotes y 78 baños.

En total, se puede decir que hay espacio más que suficiente para la Familia Real y todos sus amigos. Imagínate las fiestas de pijama que se podrían hacer...

Un gran fan de la familia real logró colarse tres veces

Uno de los muchos datos del Palacio de Buckingham que quizá no conozcas es la historia protagonizada por Edward Jones. ¿Quién es Edward Jones, te preguntas? Pues bien, el pequeño Jones, o como le conocen aquí, “the boy Jones”, era un muchacho muy apasionado de la familia real. Tanto, que consiguió colarse en la residencia tres veces. Bueno, al menos fue atrapado tres veces.

Dicen que consiguió robar la ropa interior de la reina Victoria (¡Edwaaaard!), así como comida de las cocinas. Incluso se jactó ante la prensa de haberse sentado en el trono. No fue la jugada más inteligente, señorito Jones. Finalmente lo mandaron a Australia donde, podemos imaginar, intentó entrar en las casas de la gente y sentarse en sus sillas. No podemos confirmar ni negar si lo hizo. De película...

¿Quién vive en el Palacio de Buckingham en Londres?

Cientos de personas viven en el palacio

La reina Isabel no vivía sola en su gran palacio. El príncipe Felipe y el príncipe Eduardo, su esposa y sus hijos también residían allí. Además, la casa real cuenta con más de 800 empleados que viven en el palacio.

Algunas cosas inesperadas

Ninguna lista de datos sobre el Palacio de Buckingham estaría completa si no se observan algunos de sus elementos más sorprendentes. Además de la sala del trono y los extensos terrenos, dentro de sus muros ocurren muchas cosas.

Hay un cine, una piscina, una oficina de correos, una comisaría, una clínica e incluso un cajero automático. El Palacio de Buckingham es básicamente un pueblecito con todos los servicios.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la realeza se negó a abandonar el palacio

Los miembros de la casa real británica siempre han sido duros de pelar. Como sabrás, Londres sufrió bombardeos intensos durante la Segunda Guerra Mundial. Y el Palacio de Buckingham, como símbolo cultural y de poder, se convirtió en un objetivo muy pronto en la contienda.

Se les aconsejó (insistentemente) que se marcharan por su propia seguridad, pero el rey Jorge VI y la reina consorte Isabel “kept calm and carried on”, negándose a marcharse, a pesar de que el palacio fue atacado nueve veces en el transcurso de la guerra.

Hay una manera de saber si el monarca está en casa

Lo más seguro es que ningún miembro de la casa real te invite a merendar té con pastelitos y sandwiches de pepino en Buckingham, pero si estás de paso por allá y te preguntas con verdadera curiosidad si el monarca está en casa, te decimos cómo averiguarlo. Hay un código supersecreto que lo revela. ¿Quieres saber cuál es?

Es muy secreto. Tiene que ver con una bandera. Si la Union Jack ondea sobre el palacio, no tienes suerte: no está en casa. Sin embargo, si está la bandera de la casa real, entonces sí. Aha, es una pieza magistral de la discreción. Pero no se lo digas a todo el mundo porque tenemos que mantener el misterio.

Y esta es nuestra selección de datos y curiosidades del Palacio de Buckingham que tal vez no conocías (a no ser que seas un auténtico fanático). ¿Tienes más chismes de Buckingham? ¡Cuéntanos! Queremos saberlo todo.

Si la fiebre por la realeza británica te sigue devorando, puedes visitar el castillo de Winsdor, y también el palacio de Hampton Court, la residencia favorita del tirano Tudor favorito de todos, el rey Enrique VIII.

¿Qué significa Buckingham en español?

"Buckingham" es una palabra inglesa y en español significa "Buckingham". No tiene traducción. Se refiere a varios lugares y edificios en el Reino Unido, pero en particular al Palacio de Buckingham en Londres, que es la residencia principal de la Reina Isabel II.

¿Cuánto se tarda en visitar el Palacio de Buckingham?

El tiempo que se tarda en visitar el Palacio de Buckingham depende de varios factores, como el interés de la persona en la historia y la arquitectura del palacio, el tamaño del grupo y el tiempo disponible. En general, se recomienda planificar entre 2 y 3 horas para visitar el Palacio de Buckingham y ver todas las exhibiciones y puntos turísticos. Sin embargo, es posible que algunas personas puedan visitar el palacio en un tiempo más corto o prolongar su visita si desean ver más detalles y aprender más sobre la historia del lugar.

¿Cuánto cuesta una entrada al Palacio de Buckingham?

El precio de la entrada al Palacio de Buckingham puede variar dependiendo de la temporada y la forma en que se adquiere el billete. Actualmente, los precios de las entradas para visitar el palacio en persona suelen oscilar entre 25 y 30 libras esterlinas por persona, pero es posible que haya ofertas especiales o descuentos disponibles en ciertas épocas del año. Es recomendable revisar el sitio web oficial del palacio o un sitio de viajes en línea para obtener información actualizada sobre los precios y las opciones de compra de entradas.

El London Pass te da acceso a todas estas fabulosas casas reales para que imagines la vida que transcurre entre sus muros. No más cuidado que no te corten la cabeza...

Anna Rivero
Experto/a en Londres

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4 días en Londres

Londres está plagada de cosas que ver, hacer y probar... por lo que es normal que una primera visita a esta gran metrópoli pueda resultar un tanto abrumadora. Lo entendemos, te bailan en la cabeza imágenes de Beefeaters, cabinas telefónicas rojas, palacios, catedrales, museos, tiendas y pubs. Pero no te preocupes, cuatro días es tiempo suficiente para hacerse una idea de lo que es Londres y zambullirse en su historia y su cultura. Para ayudarte con la planificación, te hemos preparado un itinerario de 4 días en Londres. Sin duda, faltarán algunas cosas... ¡es mucho lo que Londres tiene que ofrecer! Pero te aseguramos que los imprescindibles de la ciudad no te los perderás. Nuestra selección incluye: Abadía de Westminster Big Ben Palacio de Buckingham Museo Británico Torre de Londres Brick Lane St Paul’s Cathedral Shakespeare’s Globe The Shard The London Eye Día 1: Centro histórico de Londres No hay mejor manera de empezar un viaje de cuatro días a Londres que saliendo de la estación de Westminster para encontrarse de frente con el Big Ben, que se alza imponente entre Parliament Square y el río Támesis. Verás también la sede del Parlamento Británico (Houses of Parliament). Justo enfrente, se alza uno de los monumentos históricos más importantes para la Corona Británica: la Abadía de Westminster, una obra maestra de la arquitectura gótica que rezuma historia por los cuatro costados. Explora sus vastos y silenciosos pasillos y contempla sus espectaculares techos abovedados, sus vidrieras caleidoscópicas y las tumbas de luminarias de la literatura como Shakespeare, Aphra Behn y Dickens. Trata de organizarte para llegar al Palacio de Buckingham a tiempo para asistir al cambio de guardia a las 11 de la mañana y, cuando la multitud se disperse, regresa por The Mall hasta Trafalgar Square. Contempla la Columna de Nelson y sus temibles leones de piedra, y haz una visita a la National Gallery (¡la entrada es gratuita!) para contemplar lo mejor del arte europeo de todos los tiempos, desde da Vinci hasta Turner. Después de un almuerzo tardío en el animado Soho (créenos, no te faltará donde elegir), visita el cercano Museo Británico (la entrada al British Museum también es gratis, pero suele estar muy concurrido, así que si tienes claro que quieres ir, tal vez sea mejor que reserves tu plaza con antelación). Entre sus más de ocho millones de objetos antiguos destacan la Piedra Rosetta, los polémicos Mármoles de Partenón y una estatua de la Isla de Pascua. Y si no has tenido suficiente dosis de cultura por un día, nuestra recomendación es que te hagas con entradas para alguno de los espectáculos del legendario distrito teatral de Londres, el West End. Algunos de los grandes clásicos de la cartelera son: La ratonera, de Agatha Christie (¡más de 70 años en cartel!), Los Miserables y El fantasma de la ópera. Día 2: Rumbo al este El espacio de almacenamiento necesario para la galería de fotos de tu móvil se va a multiplicar exponencialmente a medida que avances en dirección este, río arriba, hacia la City de Londres. La primera parada que te proponemos hoy es la Catedral de San Pablo (Saint Paul's Cathedral). Esta icónica cúpula del skyline de Londres nació de las cenizas del Gran Incendio de Londres, ha sobrevivido a dos guerras mundiales y ha presidido innumerables bodas reales, funerales de Estado y otros acontecimientos nacionales. Sentirás el peso de toda esa historia al entrar en la catedral y contemplar el gran órgano del siglo XVII, el enorme altar dorado y la cavernosa cripta. Un poco más al este, se alza la Torre de Londres, que ha servido de fortaleza, de palacio, de prisión y de zoológico durante sus cerca de 1000 años de existencia. Allí fueron decapitadas dos esposas de Enrique VIII (Ana Bolena y Catalina Howard) y desaparecieron sin dejar rastro los hijos de Eduardo IV, conocidos como los Príncipes de la Torre, en 1483. Durante tu visita, podrás explorar los terrenos y la torre del homenaje del castillo, saludar a los elegantes Beefeaters y echar un vistazo a las Joyas de la Corona. Y para terminar el día, algo completamente diferente: Brick Lane, una de las calles más coloridas de Londres. Y lo decimos en sentido literal: el arte urbano adorna prácticamente cada muro de esta animada calle londinense. Recórrela con calma para disfrutar de sus murales y sus grafitis mientas visitas alguna de sus boutiques de moda alternativa y te paseas por sus mercadillos repletos de moda vintage, discos de vinilo y mucho más. Otra faceta muy interesante de esta zona es su amplísima oferta culinaria. Y seguro que ya se va acercando la hora de la cena, recuerda que en Londres se cena más bien pronto. Así que no pierdas la oportunidad de reponer fuerzas con algunos de los mejores bagels y currys de Inglaterra. Día 3: Un poco de sabor local Londres es, en realidad, una serie de pequeños pueblos que han ido fundiéndose a lo largo de los siglos para convertirse en la megametrópolis que hoy conocemos. Por eso sus numerosos distritos, como Notting Hill, Greenwich y Covent Garden, por ejemplo, tienen un sabor local tan diferente y único. Nuestra recomendación es que dediques tu tercer día en Londres a conocer alguno de ellos. Por la gran variedad de atracciones turísticas que ofrecen, nuestro voto va para Notting Hill y Greenwich, dos barrios muy diferentes, pero igualmente atractivos, situados en lados opuestos de la ciudad. Elige Notting Hill si lo tuyo es la cultura de las cafeterías hipsters y las compras de lujo. La proximidad al Palacio de Kensington, en el cercano Hyde Park, también es un punto a favor para Notting Hill. Pero lo que más atrae a las masas hasta este barrio es Portobello Road, el principal (y más fotogénico) mercadillo de Londres. Únete a las multitudes en su avance entre casas de colores pastel y bulliciosos puestos de todo tipo. No es al sitio para comprar recuerdos y regalos, busques lo que busques, ya que encontrarás desde baratijas de plástico hasta antigüedades de plata muy caras. Cuando termines de explorar los puestos, dirígete hacia el norte hasta Little Venice, en el cercano Regent's Canal, un buen lugar para relajarse con un buen té y un bollo mientras contemplas las barcazas pasar (y revisas tu botín de baratijas, recuerdos y ropa de segunda mano). Greenwich tiene un cierto aire a pueblecito ribereño, con sus tiendas independientes y sus agradables cafeterías, así como su excelente mercado cubierto de artesanía local y tentadora comida callejera. Pero Greenwich no es un "pueblo" cualquiera, es de esos que tienen mucho que ofrecer, como las magníficas vistas de Greenwich Park, o a la riqueza histórica de atracciones turísticas como el Cutty Sark, el Observatorio Real y el Museo Marítimo Nacional. Puedes llegar a este peculiar barrio de muchas maneras: en barco, en teleférico, en tren o, si te apetece algo diferente, puedes tomar un tren ligero (Docklands Light Railway) en dirección a Isle of Dogs y bajarte en Island Gardens. Desde allí, puedes caminar hasta Greenwich atravesando el túnel peatonal, una impresionante obra de ingeniería de principios del siglo XX que cruza el río Támesis a 15 metros bajo la superficie. Emergerás a la luz del día justo delante del majestuoso Cutty Sark. Día 4: South Bank El South Bank de Londres (ribera sur del Támesis) alberga un sinfín de lugares maravillosos que no puedes irte sin visitar. Comienza el día desayunando en el bullicioso Borough Market, una cornucopia sensorial de puestos de delicatessen, productos frescos, platos típicos y café recién hecho. Tras el desayuno, dirígete al mirador The Shard, justo al otro lado de la calle, para disfrutar de algunas de las mejores vistas de Londres. A continuación, comienza tu épico paseo a orillas del Támesis hasta el London Eye. Un recorrido realmente épico si nos paramos a pensar en la cantidad de cosas que ver y que hacer que hay en este tramo de poco más de tres kilómetros de longitud. Pasarás por la altísima Catedral de Southwark, el edificio gótico más antiguo de Londres. A continuación, divisarás una réplica minuciosamente elaborada del galeón Golden Hinde de Sir Francis Drake, más adelante, el espantoso Museo de la Prisión de Clink, seguido del encantador Shakespeare’s Globe Theatre y finalmente la galería de arte Tate Modern. Tanto si te gusta la arquitectura como si eres fan de la literatura, te encantará el Shakespeare's Globe, una file réplica del teatro londinense del siglo XVII. La antigua central eléctrica que alberga la Tate Modern tampoco te dejará indiferente, tanto por dentro como por fuera. Su fachada de ladrillo rojo y su larguísima chimenea son el fondo perfecto para un selfie irresistible. Admira las obras maestras de arte moderno y contemporáneo de la galería, ¡y no te pierdas las vistas de la Catedral de San Pablo desde el mirador del décimo piso! Sigue hasta el London Eye, pasando por el National Theatre y por el animado centro cultural Southbank Centre, un complejo artístico de estilo brutalista que alberga nada menos que tres importantes salas de espectáculos: el emblemático Royal Festival Hall, el Queen Elizabeth Hall y la Hayward Gallery. Haz una parada para tomar algo en la terraza del río o asiste a algún espectáculo, y continúa hasta tu objetivo. El London Eye, la noria de observación en voladizo más grande de Europa se eleva sobre la ribera sur del Támesis, y su escalofriante recorrido de 30 minutos permite contemplar a vista de pájaro algunos de los monumentos más emblemáticos de Londres. Nuestra recomendación: organízate para subir a la noria durante la puesta de sol. Ahorra en Londres con The London Pass® Ahorra en las entradas para las mejores atracciones de Londres con The London Pass®. ¡La mejor manera de ahorrar mientras haces turismo en Londres! 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Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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Diez datos curiosos sobre el Observatorio de Greenwich

En la orilla sureste del Támesis se encuentra Greenwich, una localidad londinense con una gran importancia en la historia del Reino Unido. Aquí nacieron varios Tudor, entre ellos el rey Enrique VIII y la reina Isabel I, en un palacio que fue demolido en 1694. En su lugar se construyó un hospital para militares de la armada naval, que a su vez se reformó para albergar el Royal Naval College. Desde el año 2000 es utilizado como sede del conservatorio de música y danza Trinity Laban. Pero Greenwich se conoce sobre todo por ser el lugar donde está emplazado el famoso meridiano cero que sirve para estandarizar las distancias terrestres, y por ende, el tiempo. Sigue leyendo para conocer estos diez datos sobre el Real Observatorio de Greenwich que te llenarán de asombro, entre ellos: Por qué se creó Qué se puede ver hoy en día Cuándo y por qué cae su bola 1. Le debe mucho a uno de los arquitectos más famosos del país Pero no porque él diseñara el edificio. Sir Christopher Wren, conocido sobre todo por diseñar la catedral de San Pablo y otros monumentos londinenses tras el Gran Incendio de 1666, era un hombre polifacético. Antes de dedicarse a la arquitectura, fue profesor de astronomía en la Universidad de Oxford. Como tal, fue elegido por el rey Carlos II para establecer un observatorio en Londres. Eligió el emplazamiento de Greenwich, donde el observatorio se terminó de construir en 1675. 2. Antes no existía ningún método estandarizado para medir el tiempo El Real Observatorio de Greenwich es famoso sobre todo por albergar el Primer Meridiano. Es básicamente un marcador longitudinal (norte-sur), que representa la Longitud 0. Cada lugar de la Tierra de esta manera podía medirse en función de su distancia al este o al oeste del Primer Meridiano. Esto fue muy beneficioso a la hora de cartografiar el cielo nocturno, ya que los distintos puntos de observación podían registrarse en función de su distancia al primer meridiano. También fue de una utilidad incalculable para la navegación marítima, ya que gracias a la utilización de un punto longitudinal estándar se podían trazar distancias, tiempos y rutas de forma eficaz. Con la llegada del mundo industrial, los trenes, las fábricas y las empresas de todo el mundo podían utilizar la hora de Greenwich como medida universal del tiempo, lo que significaba que los tiempos de los viajes, las transacciones y los periodos de producción podían estandarizarse en todo el planeta. 3. El Real Observatorio de Greenwich posee una asombrosa colección de relojes Como punto de referencia del tiempo y la distancia, es de esperar que tengan una colección de relojes decente. Y el Real Observatorio de Greenwich no defrauda en lo que a relojes se refiere. La lista de relojes históricos, muchos de los cuales revolucionaron la forma de registrar, medir y controlar el tiempo en diferentes sectores, es larga. Entre ellos destaca el reloj ruso de péndulo F.M. Fedchenko, considerado uno de los más precisos del planeta. Además, el Shepherd Gate Clock, montado en la pared exterior del Observatorio, tiene una inusual visualización de 24 horas. 4. Puedes estar seguro de obtener las medidas correctas en el Real Observatorio de Greenwich El Real Observatorio de Greenwich cuenta con un conjunto de estándares públicos de longitud. Estas medidas, marcadas con clavijas de latón, establecen la longitud exacta de diferentes unidades de medida imperiales, incluidas la yarda y el pie. Así que si tu estantería no encaja una vez que la has medido con estos estándares, es que estás haciendo algo mal. 5. Carlos II creó el cargo de Astrónomo Real ¿Cuándo y por quién fue fundado el Real Observatorio de Greenwich? Con el auge de la exploración europea y el comercio internacional, el rey Carlos II se animó a crear un observatorio que pudiera ayudar a comprender la astronomía y la navegación. Al fundar el Real Observatorio de Greenwich, creó también el cargo de Astrónomo Real. John Flamsteed fue la primera persona nombrada para el cargo. Sólo ha habido 15 Astrónomos Reales desde que Carlos II creara el cargo a finales del siglo XVII. Puedes aprender todo sobre ellos durante tu visita al Observatorio, que es totalmente gratuita con el London Pass. 6. Al Real Observatorio de Greenwich se le da muy bien soltar la bola En lo alto de Flamsteed House, uno de los edificios principales del complejo del Observatorio, hay una Bola del Tiempo de color rojo brillante. La bola se eleva hasta la cima de su mástil cada día, comenzando su ascenso a las 12:55 horas, antes de caer exactamente a las 13:00. Considerado uno de los primeros dispositivos públicos de señalización horaria del mundo, se dejó caer por primera vez en 1833. Dirígete al Real Observatorio de Greenwich para ver caer la brillante bola roja, pero llega unos minutos antes de que se eleve a las 12:55. No llegues tarde. No espera. 7. Es el lugar ideal para observar las estrellas en la capital Aunque gran parte del trabajo de investigación astronómica que antes se realizaba en el Real Observatorio de Greenwich se hace ahora en otros lugares debido a la contaminación lumínica de Londres, el emplazamiento de Greenwich sigue siendo importante en lo que a astronomía se refiere. El complejo alberga el Planetario Peter Harrison, que ofrece espectáculos astronómicos educativos y entretenidos, proyectando imágenes del cielo nocturno y el universo en el techo abovedado del planetario. De vez en cuando también proyectan películas de ciencia ficción en el techo. 8. Explora el parque y el universo conocido durante tu visita Cuando el Observatorio era principalmente una institución científica, ocupaba una gran extensión de lo que hoy es Greenwich Park. Ahora que gran parte de ese trabajo se realiza en otro lugar, el terreno se ha convertido de nuevo en un parque público. Las vistas desde la colina sobre la que se alza el Observatorio son magníficas, con el Támesis robándole el protagonismo y sirviendo de telón de fondo a los edificios históricos del Museo Marítimo Nacional. Es una vista protegida por la ley. La zona fue uno de los cotos de caza favoritos de Enrique VIII. 9. Forma parte del Patrimonio de la Humanidad Maritime Greenwich Sí, el Real Observatorio de Greenwich forma parte de la lista de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El Patrimonio de la Humanidad de Greenwich Marítimo es una colección de atracciones en el centro de Greenwich y Greenwich Park que son importantes para la historia marítima. Entre ellas se encuentran el Cutty Sark, el último clíper superviviente de la era del comercio del té, y el Old Royal Naval College, una obra maestra del barroco de la que hemos hablado en nuestra introducción (pero ahí se nos olvidó mencionar que dentro están los famosos frescos conocidos como "la Capilla Sixtina británica"). La entrada a estos tres importantes lugares marítimos está incluida en el London Pass. Así que ponte en rumbo a Greenwich sin demora, capitán. 10. El museo de los abanicos Bueno, este dato no tiene mucho que ver con el observatorio, pero tal vez después de tanto pensar en el tiempo y el espacio necesites una dosis de frivolidad y ligereza. Ve a conocer el Museo de los Abanicos, un lugar donde podrás admirar cientos de estos objetos que encarnan la levedad como ningún otro. Acompasando más de 1,000 años de la historia de los abanicos, las exhibiciones de este museo son una verdadera maravilla en miniatura. Y eso es todo por hoy, amigos. El tiempo es oro, así que aprovéchalo al máximo con el London Pass. Si tienes algún dato más sobre el Observatorio de Greenwich, háznoslo saber en los comentarios. Nos encantará agregarlo a este blog la próxima vez que lo actualicemos.
Anna Rivero

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