Dos días en Londres: lo mejor de la ciudad en 48 horas

Disfruta de unos días llenos de cultura con nuestro itinerario perfecto de dos días en Londres.

Fecha de publicación: 27 de marzo de 2025
Londres

Te damos la bienvenida a Londres, una ciudad llena de historia fascinante, cultura vibrante y emoción sin fin. Con solo dos días para explorar, puedes disfrutar de una mezcla increíble de monumentos famosos y tesoros ocultos. Hemos preparado un itinerario que te permite sumergirte en la esencia de la ciudad, capturando su corazón y su alma. Prepárate para una aventura inolvidable de dos días que promete descubrimientos y diversión en cada esquina. 

Día 1: Mañana – Torre de Londres

Torre de Londres

Comienza tu viaje por Londres en la formidable Tower of London. Esta fortaleza histórica ofrece una visión del rico pasado de la ciudad, con historias de la realeza e intrigas en cada rincón. Empieza tu exploración visitando la Torre Blanca, donde las armas y armaduras antiguas cuentan historias de poder y prestigio. La exposición de las Joyas de la Corona es una visita obligada, ya que muestra deslumbrantes insignias reales que brillan con la historia. Los Yeoman Warders, o Beefeaters, darán vida a la experiencia con sus cautivadores relatos. La imponente arquitectura de la Torre y su fascinante historia la convierten en el punto de partida ideal para tu aventura. 

Mediodía: Borough Market

Tras sumergirte en la historia, dirígete a Borough Market, un paraíso para los amantes de la comida a pocos pasos de allí. Este bullicioso mercado es perfecto para almorzar, con una oferta deliciosa de platos de todo el mundo. Desde quesos artesanales hasta una paella para chuparse los dedos, cada bocado es una delicia culinaria. Mientras paseas entre los puestos, el ambiente vibrante te envolverá en un festín sensorial de aromas y sabores. Toma asiento en una de las mesas compartidas y disfruta del diverso paisaje culinario que convierte a Borough Market en uno de los lugares favoritos tanto de los londinenses como de los visitantes.

Tarde: The Shard

Después de un almuerzo de lo más satisfactorio, es hora de subir a las alturas de The Shard. Como el edificio más alto de Londres, ofrece unas vistas panorámicas impresionantes de la ciudad. Desde sus plataformas de observación, podrás contemplar monumentos emblemáticos como el Támesis, el Tower Bridge y mucho más. El diseño elegante y moderno de The Shard añade un toque futurista a tu visita. Disfruta de un café en la cafetería de las alturas mientras contemplas las espectaculares vistas y reflexionas sobre lo que va de día. Las impresionantes vistas y el ambiente tranquilo de The Shard ofrecen una experiencia de paz y asombro en pleno corazón de Londres.

Noche: Teatros del West End

Completa tu primer día con una velada inolvidable en el West End. Conocido como el corazón de la escena teatral de Londres, promete actuaciones deslumbrantes e historias cautivadoras. Elige entre musicales clásicos, dramas de vanguardia o comedias vibrantes. La energía del West End es palpable, con sus luces brillantes y multitudes entusiastas que crean una atmósfera eléctrica. Acomódate en tu asiento y deja que el talento de los artistas te transporte a otro mundo. Una noche en el West End es el broche de oro perfecto para un día lleno de historia, cultura y emoción.

Día 2: Mañana – Buckingham Palace

Buckingham Palace

Empieza tu segundo día con una visita a Buckingham Palace, la majestuosa residencia de la monarquía británica. Llega temprano para presenciar el Changing of the Guard, un despliegue espectacular de pompa y precisión. Mientras la banda de música toca, los soldados con sus vibrantes uniformes realizan esta ceremonia de larga tradición. La grandeza del palacio, rodeado de jardines cuidados con esmero, ofrece una visión de la vida real. Da un paseo tranquilo por los alrededores para empaparte de la atmósfera regia que define este lugar emblemático.

Mediodía: Covent Garden

A continuación, dirígete a Covent Garden, un distrito animado conocido por su cultura vibrante y su estilo artístico. Su encantadora plaza es perfecta para un almuerzo relajado, con una gran variedad de cafeterías y restaurantes donde elegir. Observa cómo los artistas callejeros entretienen al público con música, acrobacias y teatro, creando un ambiente de creatividad e ilusión. Explora sus tiendas únicas y los puestos del mercado, llenos de productos artesanales y moda con estilo. La energía vibrante y la atmósfera ecléctica de Covent Garden lo convierten en un lugar encantador para relajarse y disfrutar del pulso artístico de la ciudad.

Tarde: British Museum

Continúa tu exploración en el British Museum (Museo Británico), un tesoro de la historia y la cultura mundial. El museo alberga una colección increíble, desde momias del antiguo Egipto hasta las esculturas del Partenón. Cada objeto ofrece una ventana a las historias de civilizaciones pasadas. Pasea por sus amplias galerías, donde la arquitectura y el ambiente invitan al descubrimiento constante. Pasa la tarde profundizando en el rico tapiz de la historia de la humanidad, interactuando con exposiciones que informan e inspiran.

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Noche: South Bank y The London Eye

London Eye

Concluye tu aventura londinense con una tarde en el vibrante South Bank. Elige un restaurante junto al río para cenar, donde podrás disfrutar de una comida con vistas impresionantes al Támesis y a los monumentos de la ciudad. Al caer la noche, date una vuelta en The London Eye, la famosa noria-mirador de la ciudad. Disfruta de una rotación lenta que revela vistas panorámicas espectaculares del horizonte iluminado. Es una forma mágica de cerrar tu viaje de dos días, ofreciéndote una vista brillante de la resplandeciente belleza de Londres.

En solo dos días, habrás vivido lo mejor de Londres gracias a una emocionante mezcla de cultura, historia y sabor local. ¡Disfruta de tu viaje por esta ciudad dinámica y crea recuerdos duraderos en cada paso del camino! Y, lamentablemente, ¡aquí termina tu viaje! ¿Son suficientes dos días en Londres? Eso ya es otra cuestión. Sin embargo, míralo de esta forma: ¡ya tienes la excusa perfecta para volver y ver todo lo que te ha faltado!

Para ayudarte a planificar tu viaje, here are our picks of the best places to stay in the city. Y, por si fuera poco, why not brush up on your London trivia para que puedas impresionar a todo el mundo.

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Los imprescindibles del Museo Británico

El British Museum (Museo Británico) es uno de esos museos en los que te puedes pasar el día entero y salir con la sensación de que no has visto ni una décima parte de su mastodóntica colección. Y por lo tanto es uno de esos sitios a los que siempre merece la pena volver. Fundado en 1753, el Museo Británico es uno de los museos más populares de Londres. ¿Qué ofrece el Museo Británico? ¿Impresionante arquitectura? Sí. ¿Asombrosas exposiciones? También. ¿Una extraordinaria colección de más de ocho millones de objetos que abarcan dos millones de años de historia de la humanidad? Por supuesto. Además, este fascinante museo cuenta con algunos de los objetos históricos más famosos del mundo. Entendemos que esta descripción puede resultar ligeramente abrumadora, ¡pero no temas! Te hemos preparado una lista con las diez piezas imprescindibles del Museo Británico para que tú solo tengas que preocuparte de disfrutar de la visita. Nuestra selección incluye: Piedra Rosetta Momia de Katebet Relieves asirios Frisos del Partenón de Atenas Ajedrez de la isla de Lewis Armadura samurái japonesa Moai de la Isla de Pascua Cabeza del faraón Amenhotep III Tesoro del Oxus Yelmo de Sutton Hoo 1. Piedra Rosetta La Piedra Rosetta es la pieza más famosa que verás en el Museo Británico, o al menos la más visitada de la colección. Se trata de una tablilla de piedra tallada en la que puede leerse un decreto del año 196 a. C. en tres idiomas diferentes: en la parte superior, en jeroglíficos egipcios; en la parte intermedia, en demótico (una escritura egipcia más moderna que los jeroglíficos), y en la parte, inferior en griego antiguo. Gracias a eso, la famosa Piedra Rosetta se convirtió en una pieza clave a la hora de descifrar los misteriosos jeroglíficos egipcios. La piedra fue descubierta por soldados franceses en 1799 y, más adelante, pasó a manos británicas. (Sala 1) 2. Momia de Katebet Otro de los atractivos principales del Museo Británico son sus salas repletas de momias asombrosamente conservadas. Y quizá la más impresionante de todas ellas sea la de Katebet, cantante del dios Amón. Envuelta en lino y con una llamativa máscara dorada, la pieza se remonta nada menos que al año 1300 a. C. En la misma sala, se encuentra también otra momia de mujer, posiblemente también sacerdotisa de Amón Ra, apodada como la "momia de la mala suerte" (The Unlucky Mummy) porque a ella se le atribuyen multitud de desgracias, ¡incluido el hundimiento del Titanic! Pero bueno, eso ya son leyendas que no tenemos por qué creernos, ¿verdad? (Sala 63) 3. Relieves asirios de la cacería del león Las impresionantes tablillas de bajorrelieves asirios de cacerías de leones del palacio real de Asurbanipal en Nínive es otra de las joyas imprescindibles que todo el mundo debería ver en el Museo Británico. Descubiertas en 1853 por el arqueólogo asirio Homuzd Rassam, las asombrosas representaciones son inquietantemente realistas y un innegable testimonio de la genialidad artística del pueblo Asirio. También en la zona de Oriente Medio, se encuentran los imponentes leones alados con cabeza humana, que te darán una idea del poderío del imperio Asirio es su época de esplendor. (Sala 10 y sala 6a) 4. Frisos del Partenón de Atenas Los llamados mármoles de Elgin (Elgin Marbles) incluyen estatuas procedentes de los frontones, las metopas y el friso del Partenón de Atenas. El hecho de que se encuentren en el Museo Británico no es un hecho carente de polémica y es fuente de desacuerdo entre el gobierno británico y el griego. Pero polémicas aparte, estos maravillosos relieves y esculturas del siglo V a. C. son de una belleza que quita el aliento, así que te recomendamos que no te los pierdas bajo ningún concepto. (Sala 18) 5. Ajedrez de la isla de Lewis Imagen propiedad del Museo Británico Esta increíble colección de piezas de ajedrez, descubierta en 1831, está tallada principalmente en marfil de morsa y diente de ballena. Las estatuillas representan con maravilloso detalle a las diferentes piezas del juego, como el rey, la reina, los alfiles, etc., y datan de alrededor del año 1200 d.C. Se descubrieron en Escocia, frente a la isla de Lewis, antiguamente parte del Reino de Noruega. Se cree que pertenecieron a un mercader que viajaba entre Dublín y Noruega. (Sala 40) 6. Armadura de samurái Esta llamativa armadura de samurái, guerreros de élite en Japón desde el siglo XII hasta el XIX, está compuesta por varias piezas procedentes de diferentes épocas. Entre ellas, una coraza a prueba de balas del siglo XVI y elaboradas piezas para el cuello y las piernas del siglo XVIII. Acompaña a la armadura un imponente casco y el arma típica de los samuráis: la katana. (Sala 93) 7. Moai Hoa Hakananai'a Imagen propiedad del Museo Británico Esta hermosa estatua forma parte del legado de una tradición ya desaparecida, se conoce como moai Hoa Hakananai'a (amigo perdido u oculto) y proviene de la Isla de Pascua. Estas esculturas se construían para honrar a los antepasados sagrados. La pieza llegó a Gran Bretaña en 1868. Fíjate bien en los detalles, ya que esta fascinante estatua de basalto presenta tallas de pájaros y anillos en parte de la espalda. Sin duda, una de las mejores cosas que se pueden ver en el Museo Británico. 8. Cabeza colosal del faraón Amenhotep III Esta escultura de granito rojo fue uno de los muchos encargos del faraón Amenhotep III (o Amenofis III). Solo la cabeza pesa unos increíbles 3600 kilos. Quién sabe cuánto pesaría en su día la estatua completa. Descubierta en el Templo de Mut, fue adquirida por el arqueólogo británico Henry Salt en un almacén de El Cairo. Se cree que el rostro, originalmente de Amenhotep III, fue retocado después para que se asemejara al faraón Ramsés II. (Sala 4) 9. Tesoro del Oxus Estas delicadas reliquias persas se fabricaron entre el año 500 y el 400 a.C., y siguen impresionando miles de años después. El Museo Británico alberga una de las colecciones de oro aqueménida más importantes del planeta. El tesoro del Oxus, integrado por miniaturas de carros de caballos, sellos, brazaletes, anillos, monedas, jarras y objetos personales, no solo destaca por su belleza y maestría, también ha sido crucial en la investigación del arte de la orfebrería aqueménida. (Sala 52) 10. Yelmo de Sutton Hoo Imagen propiedad del Museo Británico Este yelmo anglosajón fue descubierto en un barco funerario altomedieval de Sutton Hoo, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Gran Bretaña. Se cree que formaba parte de la colección de un rey o un noble de la zona. La restauración del yelmo fue realmente complicada, ya que la pieza se había hecho añicos. Sin embargo, consiguió reconstruirse para finalmente revelar su imponente máscara y su distintiva forma. Una pieza maravillosa, sin duda. (Sala 41) Ahorra en Londres con The London Pass® Y hasta aquí nuestra selección de las 10 piezas imprescindibles del Museo Británico. Esta selección debería bastarte para disfrutar de una visita al British Museum sin agobios y con tiempo para detenerte en los detalles e incluso para dar un poco de espacio a la improvisación. Deambula por las salas y déjate llevar por el instinto, el museo está plagado de tesoros, por lo que no hay error posible. La entrada al Museo Británico, como probablemente ya sabrás, es gratuita. Pero si quieres disfrutar de otros planes culturales en la ciudad a precios reducidos, no dudes en consultar las ventajas de The London Pass® en Londres. Descubrirás montones de atracciones turísticas y actividades divertidas a unos precios increíbles. Por ejemplo, no muy lejos del museo, tienes la imponente Catedral de Saint Paul's o el encantador Puente de la Torre de Londres. ¡Por mencionar solo un par!
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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10 datos curiosos sobre Charles Dickens en Londres

Diez datos curiosos sobre Charles Dickens, uno de los autores favoritos de Londres Autor de obras cumbre de la literatura como Oliver Twist o Grandes Esperanzas, Charles Dickens es uno de los mejores novelistas en lengua inglesa, además de un autor reconocido en todo el mundo. Tan admirado por sus maravillosos personajes y por sus insuperables descripciones del Londres de la Revolución Industrial, como temido por el volumen de sus mastodónticas novelas. Son pocos los autores que, como él, han conseguido fascinar al público generación tras generación. Y no hay mejor prueba de su éxito intemporal que las incesantes adaptaciones al cine y a la televisión de sus obras más famosas. Aprovecha tu escapada a Londres para descubrir algunas curiosidades de uno de los autores que mejor ha retratado la capital británica. 1. Charles Dickens incluyó más de 100 lugares londinenses en un solo libro Muchas de las novelas de Dickens se desarrollan en Londres, ciudad que suele aparecer descrita en gran detalle. Pero en uno de sus libros, Dickens batió todos los récords. No se trata de Grandes esperanzas ni de Oliver Twist, sino de Barnaby Rudge, una de las primeras novelas históricas de Dickens, que tiene como telón de fondo los violentos disturbios anticatólicos de 1870 en Londres, conocidos como Gordon Riots. En la novela, aparecen más de 100 lugares distintos de la ciudad, ¡seguro que algunas guías turísticas no lo superan! 2. Charles Dickens vivió una infancia difícil Charles Dickens nació en Portsmouth en 1812, hijo de John y Elizabeth Dickens. Charles fue el segundo de ocho hermanos y hermanas. La familia Dickens era una familia pobre, hasta tal punto, que el padre de Charles tuvo que ir a prisión durante seis meses por no ser capaz de pagar sus deudas a tiempo. El pequeño Charles solo tenía 12 años en aquella época, pero se vio obligado a abandonar la escuela y ponerse a trabajar para pagar su manutención y ayudar a su familia. Trabajaba diez horas diarias pegando etiquetas en botes de betún en una fábrica cerca de la actual estación de Charing Cross. Esta experiencia le proporcionó las vivencias necesarias para sus fascinantes y desoladoras descripciones del trabajo infantil de la época en obras como Oliver Twist. 3. Dickens trabajó como periodista antes de dedicarse a escribir novelas Antes de escribir varias de las obras cumbre de la literatura británica, Charles Dickens trabajó como periodista para diarios como The Mirror of Parliament y The True Sun. Incluso trabajó como reportero parlamentario para The Morning Chronicle en 1833, antes de que su carrera como novelista despegara en 1836 con The Pickwick Papers. Más tarde se convirtió también en editor de periódicos. 4. La casa de Dickens en Londres aún se puede visitar Aunque Dickens se mudó varias veces, su antigua residencia, en el número 48 de Doughty Street, sigue en pie y hoy en día se ha convertido en el Museo de Charles Dickens. El inmortal escritor vivió en la casa de Doughty Street varios años durante la década de 1830. Se dice que en ella escribió tres de sus obras más famosas: Oliver Twist, The Pickwick Papers y Nicholas Nickleby. 5. Charles Dickens se separó de su esposa tras 22 años de matrimonio Tras más de 22 años de matrimonio y diez churumbeles (siete hijos y tres hijas), Charles Dickens y su mujer Catherine Hogarth se separaron legalmente en 1858. Catherine tuvo, en realidad, 20 embarazos, pero solo diez llegaron a buen puerto. Un año antes de la separación, a sus 45 años, Charles Dickens conoció a Ellen Ternan, una joven actriz de 18 años, de la que se enamoró más tarde. Charles Dickens se separó legalmente de su esposa y dejó de convivir con ella, pero nunca llegó a divorciarse. Tal vez porque en la época victoriana el divorcio estaba muy mal visto o tal vez, porque no reunió los requisitos necesarios para que se lo concedieran. 6. A Dickens le fascinaban los fenómenos paranormales y la magia Charles Dickens era una especie de mago aficionado e incluso actuó profesionalmente en lugares como Bonchurch y Rockingham Castle. Algunos de sus trucos más exitosos fueron: "La carta saltarina" y "La maravilla de la hogaza de pan". Su afición por este mundo fantástico queda patente en varios de sus libros, donde describe con detalle a magos e ilusionistas, como en Nicholas Nickleby y en La tienda de antigüedades. También fue miembro entusiasta del Ghost Club, una organización que se dedicaba a investigar fenómenos paranormales en Londres. 7. Charles Dickens tenía una puerta secreta en su estudio Antes de que James Bond apareciese en nuestras pantallas, Charles Dickens ya contaba con ingeniosas puertas secretas en su casa de Kent. El famoso novelista hizo instalar en su estudio una puerta secreta que parecía una estantería. Por lo visto, incluso ideó los títulos de los libros falsos que debían llenar los estantes y se los envió a su encuadernador para que los fabricara. Entre ellos, por ejemplo: Las vidas del gato (en nueve volúmenes) y otros títulos igualmente ingeniosos. Por lo visto, solo Dickens tenía permiso para atravesar la puerta secreta y entrar al estudio, ni siquiera el personal de servicio de la casa estaba autorizado a entrar para limpiar. 8. Charles Dickens está enterrado en la Abadía de Westminster En 1870, tras un maratón de escritura de un día completo en el que Dickens trabajó en su novela inacabada Edwin Drood, el novelista sufrió un derrame cerebral y falleció. Gran Bretaña lo reconoció como uno de sus mayores creadores de todos los tiempos y le otorgó los máximo honores, por lo que fue enterrado en el Poet's Corner (Rincón de los Poetas) de la Abadía de Westminster junto a otras leyendas de la literatura, como Geoffrey Chaucer y Alfred Tennyson. 9. Charles Dickens utilizó la palabra canguro una vez en toda su carrera literaria Dickens poseía un amplio vocabulario, pero la palabra canguro era muy inusual en su época. Dickens la utilizó tan solo en su novela David Copperfield, donde escribe: "No olvidaré nunca cómo en un momento se transformó en un hombre temerario, ardiente y lleno de locas esperanzas; y cómo al instante, la señora Micawber empezó a hablar de las costumbres del canguro". Como dato curioso, Charles Dickens nunca viajó a Australia, sin embargo, dos de sus hijos emigraron allí. Suponemos que ellos sí pronunciarían la palabra canguro con más frecuencia. 10. Charles Dickens sufrió un terrible accidente ferroviario del que nunca se recuperó En 1865, tuvo lugar un terrible accidente ferroviario conocido como Staplehurst Rail Crash. El tren en el que viajaba Charles Dickens descarriló. Ni Dickens ni sus acompañantes sufrieron daños que pusieran en peligro sus vidas. De hecho, Dickens ayudó a salvar a varios pasajeros y atendió luego a varios heridos. El novelista murió cinco años después de aquel accidente y, según afirmó uno de sus hijos, nunca se recuperó del todo de aquella traumática experiencia. Ahorra en Londres con The London Pass® Y hasta aquí los 10 datos curiosos sobre Charles Dickens, esperamos que te hayan resultado entretenidos. Seguro que, si visitas su museo en Londres, descubrirás muchas más historias interesantes sobre Dickens, su obra y su relación con Londres. Esa ciudad sobre la que otro gran poeta británico afirmó: "Quien se canse de Londres, se ha cansado ya de la vida". Si tú también quieres sacarle todo el provecho a esta fascinante metrópolis, nuestra recomendación es que no te pierdas las ventajas de The London Pass®. Un pase con el que ahorrarás en las entradas para las principales atracciones y actividades de Londres. ¡Con The London Pass®, cuanto más visitas, más ahorras!
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
Maria Ermitas Barrasa Rodriguez
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